Vilma y su revolución

A Vilma aunque nació en una familia de alta posición económica nunca la movió la banalidad ni el lujo; reflexiva, serena, con un alto sentido de la ética y valores morales, se convirtió en una lideresa natural para todos sus compañero.

La universidad de Oriente tuvo una influencia decisiva en la formación ideológica de los estudiantes de la década de los años 50, y entre ellos estaba la estudiante de ingeniería química Vilma Espín Guillois.

“Pertenecíamos a una generación que rechazaba la inmoral politiquería republicana que había traicionado los ideales patrióticos y negaban el ideario martiano en que creíamos. El sentimiento patriótico, el valor personal, y el sentido de justicia social, que siempre la acompañó, la llevó a sentir que había llegado el momento de las definiciones”, comentó su amiga de vida y de combate, Asela de los Santos al referirse a cómo vivieron los días del golpe de Estado de Batista en 1952.

Desde entonces cambió radicalmente la vida de Vilma. Su casa fue lugar de reuniones y su militancia en el movimiento revolucionario se fue haciendo cada vez más fuerte y activa. En los días del Moncada se llegó a sus alrededores y junto con Asela exigieron ver los cuerpos de los asaltantes, “de los valientes” que habían desafiado el régimen.

Frank País confió en ella, había aquilatado su patriotismo y su entrega. Una semana antes del 30 de julio de 1958, día del asesinato de Frank y Pujols, había sido nombrada coordinadora provincial del movimiento en Oriente, “se fue convirtiendo en una figura muy querida del pueblo santiaguero que la protegía este último salvó muchas veces su vida.

“Los que estábamos cerca de ella sabíamos que su sueño era subir a la sierra para combatir allá pero comprendió que tenía que quedarse en el llano cumpliendo tareas vitales imprescindibles para el fortalecimiento y apoyo de la guerrilla en cumplimiento de indicaciones del Comandante en Jefe Fidel Castro”, aseguró Asela.

En los últimos meses de 1958 ya la dirección del “26 de Julio” tenía la certeza de que si Vilma permanecía en Santiago de Cuba sería inevitablemente asesinada. El Comandante Raúl Castro resumió en una breve nota el peligro que corría “si la agarran la van a descuartizar”. Por tal razón se queda en el Segundo Frente guerrillero, Frank País, donde asume nuevas responsabilidades.

Allí la actividad era constante, en la organización de combates, la vida civil, económica y social de los territorios liberados, pues el Frente tenía una extensión de 12,000 km2.

En medio del fragor del combate, de las decisiones estratégicas, de la dirección de la guerra en ese frente surge el amor entre Vilma y Raúl. La trayectoria revolucionaria de esta mujer antes de 1959 ya bastaría para hacerla ocupar, por derecho propio lugar en la historia; sin embargo, su contribución a partir de entonces la convierte en una figura imprescindible.

Encaró con energía e inteligencia la discriminación a la mujer y luchó con ejemplar convicción para lograr la emancipación de estas en la sociedad. Una contienda compleja que llevó a transformar mentalidades, modificar costumbres, educar, esa fue la razón de ser de su vida al frente de la Federación de Mujeres Cubanas.

“Como persona de sólida formación científica contribuyó a echar por tierra concepciones que concebían a la mujer como un ser inferior al hombre, su cultura estuvo en la raíz de sembrar ideas y enfrentar con firmeza prejuicios e incomprensiones”. Todas las instituciones del país apoyaron la incorporación plena de la mujer a la sociedad.

Creó los círculos infantiles no solo como medio para la incorporación de las mujeres al empleo sino como elemento decisivo en el proceso socializador y educativo de los infantes.

Propició la creación del regimiento femenino de artillería de las Fuerzas Armadas Revolucionarias el cual cumplió misión internacionalista en Angola. Además, desarrolló proyectos de investigación en el campo de la industria, de los alimentos, no solo supo dirigir sino fue una formadora de cuadros.

Fue miembro del Comité Central, del Buró Político y diputada a la Asamblea Nacional del Poder Popular, y tanto en esos espacios como en las tribunas internacionales defendió siempre a la Revolución y demostró la colosal obra realizada por la mujer, los niños, y los jóvenes, a la vez que sembró ideas en favor del mejoramiento humano.

Esta heroína de la República demostró en su obra la esencia de la nación que se construye desde 1959, con todos y para el bien de todos.

“Vilma, dijo Asela de los Santos, es un ser humano excepcional, comprensiva, sensible, exigente, flexible en su pensamiento, intransigente con la injusticia y lo mal hecho. Nos ha legado en sus discursos y escritos, y sobre todo con su vida, un caudal de sabiduría basada en firmes principios revolucionarios”.

Celia Hart Santamaría resume a esta guerrillera de forma singular: “El tiempo siempre nos deja espacio para retomar la historia. Miren no más a tres de esas mujeres fundadoras: Celia, Haydeé y Vilma, cada una a su modo y con la irreverencia de ambas. Celia fue la campesina que supo descubrir la belleza espléndida de la Revolución, sin separarse de Fidel un solo instante, formando parte sustancial de sus reflexiones. A Haydeé le desbordaba la pasión, y, convulsa, supo entregar a los intelectuales y artistas esos caminos de lucha a contramano… Vilma fue entonces la más serena, fue el alma de la familia cubana”. (Carmen Luisa Hernández Loredo/ colaboradora RCA) (Foto: Internet)

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