La Casa Blanca sin caretas y a los pies de Marco Rubio y Mauricio Claver Carone. La masiva demostración de apoyo al gobierno y la Revolución de este 1ro de Mayo es «demasiado desafío» para una administración que se cree dueña del mundo y todopoderosa en el hemisferio occidental.
La Habana se ha atrevido a mostrar el respaldo popular y ha festejado el Día de los Trabajadores cuando Washington procura rendición y desmovolización, mediante castigo masivo.
El pueblo cubano alzó la voz, cuando Goliat busca el silencio y enmudecer por hambre o sufrimientos. Como respuesta premeditada y calculada, el incontenible mandatario firmó nuevas sanciones para la sumisión y el coloniaje, mientras vuelve a predecir el uso de la fuerza militar para hacer «rendir» a Cuba.
La mentira y la manipulación vuelven a un texto político de envergadura, como pretexto para apretar aún más el cuello a los cubanos, en el empeño de que desistan de su independencia y soberanía y se sometan a los caprichos de los peores.
El «diálogo» mediante la presión, la filtración y el chantaje, pasa de lo inadmisible al cinismo, del desparpajo al ultimátum, del invento al pretexto burdo para justificar cursos de acción totalmente contrarios a la lógica y el entendimiento. De supuestos pasos y compromisos a inmovilismo total y suspensiones de agendas previamente concertadas.
La negociación como suicidio y engaño, como desgaste y embuste, como demostración de fuerza y advertencia, como trampa letal de lobos y vampiros, que empuñan un plan destructivo y macabro, meticulosamente tendido desde oficinas secretas del Departamento de Estado a través de fieles mafiosos de Miami, que cumplen órdenes expresas del Asesor de Seguridad Nacional y Secretario de Estado, que monopoliza la directiva política hacia Cuba, a las órdenes de la ultraderecha vengativa de la Florida, empeñada en restablecer el corrupto y anexionista imperio de La Habana.
Este 1ro de Mayo, Cuba volvió a hablar de paz y de poner fin al bloqueo, y Estados Unidos de portaviones y más sanciones. El sentir más de 6 millones de almas frente a la amenaza genocida de las armas. (Fuente: Granma)
