Con la pluma ardiente por más fidelismo, Socialismo y Revolución.         

Por Jorge Enrique Fuentes Ruiz/Radio Cadena Agramonte.
Sin dudas asevero que hoy los tiempos son más duros y retadores para los profesionales de la prensa cubana. Internet con su imperio de la vigilancia tecno-mediática, la infoxicación, la convulsa sociedad de la información, la producción escandalosa de fake news y la industria pseudo-cultural complejizan la realidad que vivimos.  

Por otra parte, la incidencia de la COVID-19 y la economía de mercado deshumanizante caldean el triste panorama de la pos verdad y la confrontación de las naciones, en la correlación de fuerzas por la ambiciosa repartición territorial del mundo.                 

Cuba, nación sometida por el Gobierno de los Estados Unidos de América a un criminal bloqueo económico financiero por más de seis décadas, tiene razones de sobra para de cara a los anteriormente planteados problemas internacionales armarse, entre otras corazas, con un férreo escudo que con pluma ardiente y certera sepa contrarrestar las embestidas desinformativas de sus enemigos. 

Las agendas mediáticas hostiles en la actualidad perfilan su accionar contra la mayor de Las Antillas, en cuestiones relacionadas con el Código de las Familias, la inflación, las tiendas en monedas libremente convertibles y la asistencia médica.        

La calidad de la gestión empresarial, la educación, las relaciones Iglesia-Estado, entre otras temáticas, también son burdamente manipuladas a conveniencia de la agenda comunicacional anticubana, ratificándose una vez más de que “el que paga manda“.           

Frente a lo expresado a priori, qué debemos hacer nosotros, los periodistas agradecidos. Sencillo. Primero que todo, ser fieles e incondicionales a Fidel, Raúl, el Partido Comunista de Cuba, la Revolución, a la verdad y el pueblo.          

Atemperarnos a las vertientes actuales del manejo de los códigos comunicacionales hipermediales, reafirmar los valores patrios, realizar un periodismo más veraz, crítico, inmediato, y que esté en total sintonía con lo que piensa y demanda el pueblo, es garantía para crecer como trinchera ideológica. 

Urge desterrar la ampulosidad en el lenguaje, el irracional triunfalismo a la hora de abordar los logros, ganar en cultura del detalle para enfocar las cuestiones medulares del día a día en su justo medio, criticar los problemas con una mirada constructiva, y avanzar en objetividad, claridad, y precisión. 

Suplir los vacíos noticiosos, argumentar bien, ir a los barrios para interpretar la realidad desde la base, y sobre todo, contrastar las fuentes de información para arrojar resultados verídicos, se hace indispensable en torno a la válida praxis del periodismo, el mejor oficio del mundo, según lo valorara el inolvidable periodista y escritor colombiano Gabriel García Márquez.      

Las nuevas generaciones estamos conscientes de los retos que se avecinan en lo adelante. Encauzar la pluma ardiente nuestra por más fidelismo, Socialismo y Revolución no ha de asumirse como un mandato, sino como una necesidad histórica que conlleva en su esencia la defensa sagrada de la soberanía nacional. 

Trabajar en torno a la perdurabilidad del sistema político socialista elegido soberanamente por la mayoría de los cubanos, así como cultivar todos los días la fe inquebrantable en la victoria, constituyen razones para vencer. (Foto: Archivo)

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