Camagüey, 4 may.- En respuesta a los crecientes efectos del cambio climático sobre el sector primario, la filial camagüeyana de la Asociación Cubana de Técnicos Agrícolas y Forestales (ACTAF) ejecuta un amplio proyecto de capacitación en educación ambiental y extensionismo forestal.
La iniciativa, que ya suma adherentes en varios municipios de la provincia, se propone transformar la gestión de fincas mediante un enfoque agroecológico sistémico.
Según puntualizó Odalus Marrero Vallina presidenta, de la ACTAF en la provincia, la prioridad es formar a productores y técnicos en herramientas prácticas que aumenten la resiliencia de los ecosistemas productivos, reduciendo la dependencia de insumos externos y potenciando los recursos locales disponibles en cada territorio.
El proyecto prioriza la selección de fincas modelos que integren el silvopastoreo y cortinas rompevientos como componentes estratégicos. Estas técnicas no solo mitigan la erosión de los suelos y protegen cultivos y animales de vientos intensos, sino que también favorecen la captura de carbono y mejoran el microclima.
En las fincas demostrativas, los especialistas de ACTAF trabajan codo a codo con los campesinos para diseñar barreras vivas con especies autóctonas y maderables, así como sistemas de pastoreo que combinan árboles, arbustos y pastos. De esta forma, se eleva la productividad ganadera sin degradar el entorno, al tiempo que se restauran funciones ecológicas clave en paisajes afectados por la sequía recurrente en algunas zonas.
Uno de los ejes más innovadores del programa es la promoción de la producción de ciclos cortos como vía para enfrentar los embates del cambio climático. Ante la imprevisibilidad de lluvias y las altas temperaturas, los cultivos de rápida cosecha (hortalizas, granos y plantas forrajeras de pronta regeneración) ofrecen una salida eficaz para garantizar alimentos frescos y forraje sin largos períodos de exposición a estrés hídrico o térmico.
Las capacitaciones incluyen talleres sobre manejo de semillas criollas, preparación de abonos orgánicos y calendarios de siembra escalonados, todo ello con el asesoramiento de ingenieros forestales y agrónomos vinculados a la asociación.
La sostenibilidad es el hilo conductor de la propuesta, que también se inserta en el movimiento cubano por la agricultura orgánica y sostenible. Las fincas modelos no solo sirven como unidades productivas, sino como centros de aprendizaje abiertos a la comunidad.
Allí se realizan intercambios con estudiantes, extensionistas y vecinos sobre lombricultura, control biológico de plagas y manejo eficiente del agua. Los organizadores destacan que, al reducir la huella de carbono y eliminar agroquímicos sintéticos, se protege la salud de las familias campesinas y se recupera la vida del suelo, base de cualquier proyecto agrícola duradero.
Con este proyecto, la filial camagüeyana de ACTAF demuestra que la adaptación al cambio climático no es una utopía técnica, sino una urgencia práctica que puede resolverse desde la ciencia participativa. La combinación de agroecología, silvopastoreo, barreras rompevientos y cultivos de ciclo corto ofrece un modelo replicable para otras regiones del país.
A medida que se extiendan las capacitaciones, se espera que más agricultores se sumen a la transición ecológica, convencidos de que producir en armonía con el monte no es rendirse ante la sequía, sino ganarle terreno a la adversidad con inteligencia campesina y forestal. (Maykel Torres La Rosa/Radio Cadena Agramonte) (Foto: Tomada de Internet)
