La historia de Cuba continúa inspirada en su herencia patriótica

Aquel día era 23 de diciembre, el yate Granma con sus dificultades y retrasos ya había anclado en Las Coloradas, los corajudos habían caminado en condiciones infrahumanas y algunos, entre ellos Fidel, habían conseguido llegar a la Sierra Maestra.

En la clandestinidad, otro valiente de apenas 20 años había llevado la buena nueva a  Holguín al recibir el mensaje de la dirección del Movimiento 26 de Julio desde Santiago de Cuba, su nombre, Rafael Orejón Formet, figura desde entonces entre los asesinados para conformar un macabramente llamado “regalo de navidad” a las familias cubanas, las inolvidables Pascuas Sangrientas.

Hasta el día 26 de diciembre de 1956 no cesaron las persecuciones, ninguna para encarcelar, el objetivo explícito era matar a los líderes del Partido Socialista Popular y del Movimiento 26 de Julio que cada vez tenían más apoyo del pueblo.

El costo de sus ideas políticas no fue una sanción cualquiera, fue el luto de las familias de 23 jóvenes que sacaron de sus hogares para torturarlos y luego aparecieron en campos, carreteras, debajo de puentes o colgados de los árboles.

Cuba vivió después momentos decisivos, con la Revolución llegaron logros y retos nuevos y 65 años más tarde de aquella triste navidad aún nos duele la muerte.

Duelen también en los tiempos que corren las pérdidas de un año en que una enfermedad, la COVIDI-19, dejó huellas en cada familia, un año en que nada fue fácil y los momentos cruciales, de definiciones y vindicaciones de una Patria que no olvida la sangre derramada en su honor, nos hicieron redespertar y crecernos; dejar claro otra vez que no queremos más tiranías, más ese dolor de neocolonias que en el siglo 21 siguen sufriendo dictaduras diferentes, aún sangrientas para otros, proletarias para esta Isla.

Cuba escogió hace mucho su camino, lo construyó con fuerza, pensamiento y vidas, lo construye aún siempre que nos reinventamos con las mismas esencias y como nos enseñó  Fidel cada revés se puede hacer victoria, por eso, este año, si miramos a nuestro alrededor, a nuestras familias o a nuestras calles, sentimos que también hemos triunfado.

Toca entonces, sin olvidar cada uno de esos rostros que nos pusieron de luto, ni las muchas más vidas salvadas por las conquistas de todos estos tiempos, por médicos únicos y científicos inigualables, abrazar esta Cuba que habrá que seguir engrandeciendo con iguales principios y con ganas nuevas.

Así lo haremos este fin de año, este año nuevo en familia. Así lo haremos este 27 de diciembre, con quienes compartimos las labores, porque todo día es bueno para celebrar la suerte de estar juntos, para desquitarnos los festejos de los Primeros de mayo que nos debemos en dos años de pandemia.

Este lunes, para comenzar la semana de despedida del 2021, la antesala de otro calendario, sí seremos miles, millones, saldremos a nuestras calles y plazas, a andar por ellas y exhibir nuestros rojos, nuestros azules y blancos, a compartir la satisfacción de lo aprendido para los años por venir y la suerte de defender otra vez el orgullo de ser cubanos y humanos capaces de sobreponernos a las dificultades y de salir fortalecidos de cada gesta nueva. (Foto: Tomada de Cubadebate)

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