Por Yadira Nuñez Figueredo/ Radio Cadena Agramonte.
Doraine Linares Jiménez es de esas jóvenes que a su paso dejan una vibra especial, quizás en su caso sea por esa personalidad tan carismática que la define o porque su ejemplo es capaz de contagiar a quienes la rodean para crear, soñar y emprender nuevos proyectos.
Recuerdo que la primera vez que la conocí acababa de arribar a la provincia, junto a la delegación que en el año 2015 participó en el X Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, evento en el que había participado en calidad de presidenta provincial de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media (FEEM) y en representación de las mujeres que pasaban el Servicio Militar Voluntario Femenino, en aquella época.
En esa ocasión, cargada de emociones y con un enorme compromiso con la Revolución, accedió a rememorar sus mejores experiencias en aquel encuentro, con esa facilidad de palabras que la caracterizan.
Hoy volvemos a conversar, pero no para recordar aquella época tan maravillosa de su vida; esta vez los 99 años de la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) fue el pretexto perfecto para ahondar en recuerdos imborrables que le dejó la organización, que durante más de tres años dirigió:
“Realmente la FEU forma, y forma no solo como persona, como profesional integral, que es también una de sus principales misiones, sino que forma lazos que definitivamente no se rompen ni con el paso del tiempo y todo el que pasó, el que la vivió de verdad, el que la sintió, sabe que siempre con agrado se guardan recuerdos, se conservan amistades y se gana, incluso, una familia. Y eso fue lo que me regaló la organización, una familia de compañeros entrañables”.
Hace solo dos semanas, Doraine llegó a la meta, pues recibió con orgullo y satisfacción el título de graduada de Licenciatura en Derecho:
“Es una mezcla de sentimientos extraños porque tienes felicidad al cumplir una meta que no es solo tuya, sino también de la familia, de los amigos, de las personas allegadas; pero también dejas mucha nostalgia por los pasillos, por el aula, por la beca, y además te enfrentas a un momento importante porque el cambio es abrupto. Ya no es lo mismo, se ganan nuevas responsabilidades, es todo al mismo tiempo confluyendo y creo que eso también nos regala la FEU: tener esa madurez para comprender ese cambio que se va gestando”.
Desde que ingresó a la Universidad de Camagüey Ignacio Agramonte Loynaz siempre supo que ser fiscal era su mayor aspiración, por lo que dedicó todo su empeño a materializar ese sueño:
“Desde primer año de la carrera sabía que quería ser fiscal por el rol que desempeña la Fiscalía General de la República en la preservación de la legalidad. Yo creo que ser fiscal, y sobre todo jurista, en las actuales circunstancias por las que atraviesa el país luego de la aprobación de la Carta Magna y de otras leyes que vienen a complementar, incluso, mi propio trabajo como el Código de Procesos Penales, entraña mayor compromiso.
“Ahora que ya no soy estudiante tengo un rol diferente en la sociedad que me exige mayor preparación. Me acabo prácticamente de graduar y no he tenido casi contacto con la práctica más allá de lo que nos daban en la carrera, y las personas se acercan para que les brinde asesoría jurídica y siempre como profesional uno se queda con el sinsabor de no poderles dar todas las respuestas, y eso demanda tener un abanico amplio de conocimientos. Esa es también una forma de demostrar que la juventud está preparada, que con la juventud se puede contar y que no solo hay que ir a buscar a los abogados renombrados, sino que también cualquier joven lo puede hacer.
A las puertas de cerrar el 2021 y abrir un nuevo año, esta joven camagüeyana aspira a dejar atrás un calendario en el que confluyeron tristezas y alegrías, para recibir otro cargado de nuevos proyectos que definirán su vida profesional:
“El 2021 lo definiría como un año triste porque mi Universidad de Camagüey se vio prácticamente vacía, y aunque después de tantos meses retomó su vida a media máquina, nada nos quita el dolor de haber perdido a muchas personas. El 2022 espero que sea un calendario de cambios, porque sé que voy a estar sobre la marcha todo el tiempo, con muchos deseos de aprender y de poder recibir la mayor cantidad de conocimientos de todos. Lo que más deseo es que diciembre del 2021 quede atrás y enero del 2022 sea muchísimo mejor para todos los cubanos que nos lo merecemos porque hemos sido ejemplo de resistencia de lucha. Definitivamente nos merecemos más libertad espiritual y poder vivir un año mejor”.
Con aspiraciones, compromisos y mucho por hacer se despide Doraine Linares Jiménez de su FEU y de esa Universidad que acentuó en ella valores, principios y la convirtió en profesional del Derecho.
Pero esa despedida es solo momentánea, ella sabe que a su casa grande podrá regresar para superarse como joven, mujer, profesional y revolucionaria. (Fotos: Tomadas del perfil en Facebook de la entrevistada, y de la autora)
