Una Plaza para el arte

La Plaza del Carmen es sin dudas uno de los sitios más visitados en Camagüey por lugareños y foráneos. La historia que la envuelve, la arquitectura y el conjunto escultórico a tamaño natural levantado por la artista Martha Jiménez hacen de este un lugar encantador, irresistible, obligado.

Precisamente han sido las piezas de Jiménez las que han dado fama universal a esta Plaza, por eso pasaron del barro al bronce, para hacerlas más perdurables.

Las esculturas todas representan a personajes de la barriada; de hecho, muchos de los que llegan hasta allí hoy se toman una foto con Norberto Subirats, en quien se inspiró Martha para hacer su escultura del lector de periódico. Cuenta ella que un día del año 2002 descubrió al anciano leyendo cerca de la Plaza y entonces quiso inmortalizarlo.

Otro que despertó el ingenio creador de la artista fue Matao, un viejo aguatero de Bedoya, ya fallecido, pero muy popular entre los lugareños.

Los novios y las chismosas no retratan a nadie en particular, son la fusión de varias personas de la comunidad, pero cada uno tiene su leyenda.

El hombre de la pareja tiene entre sus manos un candil en el que puede leerse: Tócame y te daré luz; un mensaje al que los visitantes no pueden resistirse y sucumben ante él en busca del bienestar. La silla vacía de la escultura de las chismosas tiene una intención similar: a decir de Martha Jiménez, ha devenido un símbolo de los sueños; los visitantes se sientan en ella y piden un deseo con la esperanza de que se les conceda. (RCA Digital) (Fotos: Rachel García)

 

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