Por Indira López Karell/ Radio Cadena Agramonte.
La creación de los círculos infantiles (guarderías) —el 10 de abril de 1961, por el Comandante en Jefe Fidel Castro y Vilma Espín Guillois— constituyó una de las propuestas que favoreció la incorporación de las mujeres cubanas a la vida social y laboral, al asegurarles que sus hijos no quedarían sin atención y se les garantizaría su educación como el objetivo fundamental.
Antes del triunfo revolucionario del 1ro de enero de 1959, la educación de los niños desde el nacimiento hasta los 6 años de edad era limitada; existían solo 38 “creches”, donde se ofrecía una atención asistencial, además de los denominados “kindergarten” y el grado pre-primario en las escuelas de ese nivel escolar.
Asimismo, había un grupo de aulas de preescolar particulares en los barrios, presupuestadas por el Estado. No obstante, tanto los inmuebles públicos como los individuales se encontraban en muy mal estado, con falta de mobiliario y material didáctico, entre otros problemas.
Aun cuando los círculos infantiles comenzaron con escasos recursos y un personal compuesto fundamentalmente por domésticas, amas de casa, y muchachas campesinas, posteriormente se fue consolidando la labor de esas instituciones educativas.
Con el transcurso del tiempo fue creada en cada provincia cubana una Escuela Formadora de Educadoras de Círculos Infantiles, con el propósito de preparar en sus aulas un personal mejor capacitado para esa labor.
A la distancia de 57 años, además de contribuir al desarrollo educativo, físico y mental de los pequeños, los círculos infantiles les brindan atención médica, estomatológica y oftalmológica, de enfermería y alimentación, entre otros beneficios.
Hoy atienden a los niños desde los 12 a 14 meses en adelante, a partir del Nuevo Decreto-Ley de Maternidad, que concede derechos a la madre trabajadora, asegura y facilita su atención médica durante el embarazo, el descanso pre y postnatal, la lactancia materna y el cuidado de los hijos durante el primer año de vida.
Además, desde su surgimiento, esas instalaciones han contribuido al desarrollo físico y mental de los infantes, a través de diferentes programas, como la Lengua Materna, Nociones Elementales de las Matemáticas, Educación Física, Música, Artes Plásticas, Conocimiento del Mundo de los Objetos, Análisis Fónicos, entre otras que los preparan para enfrentarse al escenario escolar futuro.
A la altura de los nuevos tiempos, los círculos infantiles ejercitan y fortalecen al máximo las habilidades de los niños y niñas hasta alcanzar su formación integral, mientras resulta el espacio para comenzar a inculcarles los hábitos cívicos y valores morales que los acompañarán a lo largo de su vida.
Al decir del Comandante en Jefe Fidel Castro, “es allí donde el niño adquiere los primeros hábitos de la vida social, aprende a actuar con los demás, a colaborar con los demás, a respetar a los demás, recibir la educación, la disciplina, conocimientos artísticos, conocimientos de la vida, culturales, alimenticios”, entre otras habilidades. (Foto: Archivo)
