Por Mariela Peña Seguí/ Radio Cadena Agramonte.
Porque sentimos totalmente nuestra a esta ciudad donde vivimos, nos duelen sus dolores y nos alegran sus alegrías…
Porque en cualquier lugar en que nos encontremos, decimos con orgullo: Soy camagüeyano…
Porque tenemos compromiso y sentido de pertenencia. A eso se le llama camagüeyanidad.
Marcados por un regionalismo prácticamente infranqueable, que se aferra a la tradición del terruño, los nacidos en Camagüey somos gente culta y de buen porte.
Y, quizás por una razón inducida por la propia condición de ciudad mediterránea, somos dados a la vida recogida y tranquila.
Vivimos orgullosos de nuestra Historia, de nuestra Cultura, del arte y los artistas del Camagüey, de los deportistas, científicos, de las tradiciones legendarias, de las bellas principeñas, de nuestros héroes…
Vivimos orgullosos de haber nacido aquí, o de haber escogido esta comarca para echar aquí la vida…
Vivimos orgullosos y, camagüeyanamente, somos cubanos.
La ciudad comienza despertar de su largo sueño
La ciudad abre sus brazos de largas calles
Bostezan las campanas en las iglesias
Se desperezan los adoquines con las pisadas de los caballos.
Las ventanas empiezan a moverse
Y se llevan los años a la cara
Mirándose en los espejos de agua.
La ciudad es una señorita remolona
Que se apura para ir a misa en las mañanas de domingo.
La ciudad despierta sobre el tiempo
Y se viste de limpio y se cambia el peinado.
La misma ciudad de siempre.
(Foto: Archivo)
