Cada 30 de enero es un llamado a la paz y la no violencia, muestra de apoyo al pacifismo que tanto reclama la humanidad. Campañas publicitarias, programas de lucha contra este flagelo en todas sus manifestaciones, movimientos sociales y otras iniciativas a escala global, distinguen las principales acciones de esta jornada.
Muchos son los ejemplos de violencia: guerras que han socavado la libertad de los pueblos; los prejuicios sociales que priman por encima de la tolerancia y sensibilidad humanas; el crimen organizado, y otras tantas expresiones de odio que afloran en recónditos lugares del planeta.
Gracias a figuras como Mahatma Gandhi o John Lennon, artífices de la paz a nivel mundial, la voluntad de alcanzar un mundo mejor se ha extendido como un derecho y no un sueño irrealizable. La paz ha de ser una condición de vida y no una simple palabra.
Por eso, no hay que esperar por un día específico para abrazar la armonía. Un buen gesto, ayudar a otros, un saludo, el diálogo fraterno, la amistad, el amor, el respeto, la solidaridad… también son muestras necesarias de lo que podemos hacer a diario, y sin esfuerzo, para enviar al mundo nuestro mensaje de paz. (Texto y fotos: Alfred Alejandro Avello Pestano/Estudiante de Periodismo)
