El acoso a la distancia de un clic (+ Audio)

Por Indira López Karell/ Radio Cadena Agramonte.

“Hola belleza, envíame una foto sensual, quiero conocerte pronto, ¿eres casada?”, suelen ser, a juicio de la joven camagüeyana Zoila Pérez, algunas de las expresiones recurrentes utilizadas por muchos hombres en las redes sociales al establecer comunicación con las mujeres mediante esas plataformas virtuales.

Según agrega, en ocasiones lo que apenas comienza con un simple saludo deriva en frases groseras, ofensas e incluso amenazas en detrimento de la imagen de las mujeres, aprovechando el anonimato que esos soportes ofrecen.

Asimismo, para el agramontino Amauri Valdivia, debido a que los cibernautas suelen exponer sin pudor sus fotos, videos y datos personales y se legitiman estereotipos sexistas en la creación de sus perfiles en las  redes sociales, los maltratadores suelen aprovechar esos espacios como estrategia de coacción.

En la actual era digital, si bien el auge de las nuevas tecnologías y el acceso cada vez más creciente a Internet suponen nuevas formas de comunicación entre los seres humanos, no podemos obviar que en algunos casos también perpetúan manifestaciones de violencia por motivos de género.

En ese sentido, la suplantación de identidad, amenazas, falsas acusaciones y usurpación de datos personales, expresados a través del control de los sitios o redes que visitas, con quién chateas, qué fotos compartes, chantaje de índole sexual, entre otras prácticas que se multiplican a ritmo acelerado son ejemplos fehacientes de esos comportamientos de acoso a través de las Tecnologías de la Información y la Comunicación (TICs), fenómeno conocido también como ciberacoso, grooming, ciberbullyng, pornovenganza, networkmobbing y hate speach, ciberviolencia o sexting.

Aunque algunos suelan desestimar los efectos nocivos de esa forma de violencia de género frente a otras como la física, esa expresión provoca profundos daños psicológicos y sociales tales como miedo, depresión, aislamiento, sentimiento de culpa, desprotección, cierto temor a la tecnología o a explorar todos sus beneficios, entre otras secuelas.

En el caso de Cuba, aun cuando el ciberacoso tal vez no sea tan visible como en otras naciones, en los últimos años se ha dirigido la mirada hacia ese necesario asunto, pues ya suman más de 650 las salas de navegación y más de 500 las áreas WI-FI existentes en el territorio nacional, además de apreciarse otros avances notables camino a la informatización de la sociedad.

Por su parte, la población juvenil es la más expuesta a la ciberviolencia por ser la que más interactúa en las plataformas virtuales, y de manera más específica  las mujeres clasifican como las víctimas preferidas de esas prácticas, fruto del patriarcado y el machismo aún latentes.

En la actualidad, donde los likes, hashtags o etiquetas, post, fotografías y comentarios constituyen el universo favorito de muchos, se impone generar debate sobre esos temas tanto en la red como en la vida real, generar conciencia, orientar, educar y sensibilizar para desterrar esas historias de acoso a la distancia de un clic. (Foto ilustrativa de la autora)

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