Por Indira López Karell/ Radio Cadena Agramonte.
Poseedor de una elevada cultura y preparación ante situaciones de desastres, el pueblo cubano ha enfrentado en más de una ocasión los embates de intensos eventos atmosféricos debido a la posición geográfica de nuestro archipiélago, particularmente durante la temporada ciclónica del 1ro de junio al 30 de noviembre.
Sin embargo en la jornada del pasado 8 de septiembre, cuando el huracán Irma arremetió con su fuerza contra la provincia de Camagüey, con énfasis en el litoral norte, una vez más se puso a prueba la capacidad de respuesta de los agramontinos frente al ciclón más potente registrado en la cuenca del Atlántico, tanto en la etapa previa como durante el paso del meteoro, y posteriormente.
Es conocido que durante su avance Irma provocó una extensa área de lluvias y fuertes vientos, como hace tiempo no se apreciaba en nuestro país, al tiempo que dejó una estela de daños materiales en objetivos vitales de la economía y del desarrollo social, tanto en la medio milenaria capital agramontina como en los municipios de Esmeralda, Sierra de Cubitas, Nuevitas y Minas, entre otros, que resultaron severamente azotados.
Asimismo, el sector educacional en el más llano y extenso territorio cubano no escapó a los perjuicios del devastador organismo, con afectaciones en más de 200 escuelas, donde los principales daños se concentran en derrumbes totales y parciales en las cubiertas, el derribo de cuantiosos árboles, afectaciones en la carpintería y en las mantas impermeabilizantes de las edificaciones.
Pero, si bien Irma intentó borrar la belleza de nuestros centros educacionales, no logró desterrar la tenacidad, el espíritu de trabajo y la capacidad de recuperación de profesores, alumnos y familiares, quienes con el concurso de empresas y de la comunidad pusieron todo su empeño para revitalizar en el menor tiempo posible la actividad docente.
De esa manera, a poco tiempo de decretarse la fase recuperativa se hizo sentir la unidad y cohesión de quienes emprendieron múltiples acciones de limpieza, higienización y recogida de árboles y escombros, con el propósito unánime de borrar las huellas dejadas por Irma.
A la distancia de más de 20 días del paso del meteoro por tierras camagüeyanas, podemos decir con orgullo que casi la totalidad de los planteles retomaron el proceso educativo, gracias a la labor sistemática de todos y a la aplicación de diferentes alternativas en las zonas más afectadas, como el movimiento de los educandos hacia municipios aledaños y otras instituciones, lo que demuestra la prioridad de la Educación para el Estado revolucionario.
En ese sentido, todavía se respira un fuerte movimiento de trabajo en las escuelas, cuya principal máxima es embellecerlas aún más que antes del huracán y elevar la calidad de la enseñanza, pues, como sentenció el General de Ejército Raúl Castro en su llamamiento al pueblo, la tarea ahora es recuperarnos lo antes posible, con la fe en la victoria que nos caracteriza y la férrea voluntad que nos enseñó Fidel, de no creer en imposibles. (Foto: Archivo)
