Aunque Santa Lucía no luce hoy tan hermosa como antaño, sigue siendo el principal destino vacacionista de la familia camagüeyana, esa que cada julio y agosto insiste en colmar las blancas arenas de ese balneario.
Con unos 20 kilómetros de playa, es poseedora de la segunda barrera coralina más grande del mundo, y de la mayor población de flamencos rosados del Caribe.
Pero sin dudas, lo que más embellece a Santa Lucía por estos días, es la vibra, la conmoción de quienes llegan hasta ella después de casi 12 meses añorando el mar. (Fotos: Rachel García)
