Rolando Sarmiento Ricart/ Colaborador de Radio Cadena Agramonte.
George W. Bush, hijo ¿terminó? la oscura y secreta relación de negocios entre su familia y la de Bin Laden cuando, a los seis meses de ocupar asiento impopular en la Casa Blanca, prendió la mecha de la III Guerra Mundial no declarada, esta vez contra el terrorismo tras los trágicos sucesos del 11 de septiembre del 2001, y so pretexto de que Iraq poseía armas de exterminio masivo, “justificó” la intervención total en el Medio Oriente por la hegemonía universal del petróleo.
Barack Obama, con los “atenuantes” de primer mandatario negro de los Estados Unidos, demócrata y Premio Nobel de la Paz, mantuvo las guerras heredaras y arreció los intentos de derrocamiento del legítimo presidente de Siria, Bashar al Asad, mas subió la parada del belicismo estadounidense, escenario guerrerista que, salvo la región de paz de América Latina y el Caribe, entregó en candela al impredecible Trump.
Desde luego, cual las primera y segunda conflagraciones universales —lejos, muy lejos de Washington—, los actuales conflictos son petroleros provocados, precisamente, por la mayor potencia mundial y las contradicciones de los propios “terroristas” que superviven gracias a ese hidrocarburo finito y porque, además, el combustible es “patente de corso” para crear cualquier tipo de inestabilidad socio-económica donde el imperio le dé la gana pragmática.
Y Trump, que es un negociante ultra muros, parece que no lo ha pensado más (¿pensar?); y como las semillas de Bolívar y Chávez, lejos de ser estériles, persisten, resisten y florecen bajo el fuego incendiario de la Central de Inteligencia de los Estados Unidos (CIA) que a vox populi, como en Cuba, Nicaragua, Bolivia, Ecuador, Panamá, Dominicana, Granada… y dondequiera que la libertad quiera ser nacional, sin la anuencia USA, ahora quiere traspasar los límites, desde luego, comprando a México y empujando a mercenarios colombianos con sus bases militares acechando los diálogos de paz.
Los tanques pensantes USA llevan muchos años desgastando neuronas para a inmediato, mediato o a largo plazos dominar el mal llamado “traspatio americano”, denominado así por ellos mismos, con esa prepotencia y arrogante “pertenencia” y disímiles métodos de golpes de Estado, sangrientos o “suaves”, elecciones amañadas, corrupción, persecución y asesinatos de líderes populares, presidentes constitucionales, bloqueo genocida y agresiones directas como lo hicieron en Cuba.
Sin embargo, la paz en la región, el diálogo y la inclusión patriótica de todas las tendencias hacia el progreso de las economías y sociedades latinoamericanas y caribeñas, riñen con el carácter negociante del capitalismo bélico, diseñado para desestabilizar, bloquear e intervenir, solo posible en aquellos países desunidos donde los hijos de los Andes, del Amazonas, las Pampas, de las islas del Caribe, las sierras , los llanos, del Río Bravo, de Bolívar y Martí, de Fidel y Chávez, renuncian a sus historias y destinos patrios o doblan el espinazo para que las botas del gigante de siete leguas los aplaste de nuevo.
Solo que ahora es muy, muy peligroso, míster Trump. Son tiempos extremadamente volátiles estos en los que usted pretende prender fuego a los pozos de petróleo tan cerca de la Casa Blanca. (Imagen: Archivo)
