EDITORIAL
Conmemoramos en esta jornada el aniversario 64 del asalto a los cuarteles Moncada, en Santiago de Cuba, y Carlos Manuel de Céspedes, de Bayamo, inmersos en la materialización de los postulados por los que ofrendó su vida aquella generación heroica.
Aunque aquel 26 de Julio no pudo tomarse el bastión de la tiranía, la envergadura del suceso conmocionó al país, poniendo de manifiesto una pujante fuerza joven, la continuidad de la lucha revolucionaria y el protagonismo popular como centro de las acciones.
El compromiso de justicia social y equidad que guió el pensamiento y la acción de la Generación del Centenario del Apóstol de la independencia, José Martí, decidida a conquistar por medio de la lucha armada el respeto a la dignidad humana, la libertad plena, la soberanía y el decoro, alienta en cada una de las transformaciones presentes en todas las esferas de la vida económica y social del país.
La clarinada de la Mañana de la Santa Ana trasciende su momento histórico, porque se perpetúa en la multiplicada obra de la Revolución socialista cubana, al demostrar con hechos que los grandes sueños de ayer son la palpable realidad de hoy.
Tan sólo en la provincia de Camagüey, al Día de la Rebeldía Nacional arribamos con más de medio millar de obras económicas y sociales concluidas o en desarrollo, en sectores clave como Salud, Educación, la infraestructura del Turismo, y en áreas destinadas a incrementar la producción de alimentos, lo que permite, además, sustituir importaciones.
Son éstas algunas de las batallas de nuestros días. Tan inmensas como alcanzables, y enfocadas hacia el futuro prometedor que alentó a los moncadistas y que tenemos el deber moral de continuar materializando para las venideras generaciones.
Otra convocatoria trascendente tenemos por delante los cubanos, quienes en los próximos meses daremos al mundo otra demostración de unidad, participación popular y transparencia, en el proceso eleccionario 2017-2018, que en septiembre del actual año vivirá un momento decisivo: la nominación de candidatos en la comunidad.
Será, sin lugar a dudas, otra lección de democracia participativa y cubana, ajena a estereotipos fabricados allende los mares, a la medida de intereses de minorías cada vez más ricas en detrimento de mayorías cada vez más empobrecidas.
En la selección de nuestros representantes en los órganos de Gobierno, desde la base hasta el Parlamento; en cada puesto de trabajo; en el cabal cumplimiento de la tarea que nos corresponde está el permanente homenaje a quienes hace más de seis décadas plantaron la semilla, liderados por Fidel, cuyo ejemplo, intransigencia revolucionaria y firmeza seguirán inspirando nuestras conquistas por los caminos de la victoria.
¡Gloria eterna a los mártires del Moncada, y a nuestro invicto Comandante en Jefe!
(Imagen: Archivo)
