Por Liset Fernández Torres/ Radio Cadena Agramonte.
Hace más de seis décadas se plantearon las bases económicas, políticas y sociales que durante más de medio siglo han acompañado a la Revolución cubana, y que respondieron a la necesidad de instituir un Gobierno humanista, con todos y para el bien de todos.
Tales directrices, que luego se convertirían en las leyes fundamentales a partir del triunfo del 1ro de enero de 1959, fueron a su vez, las razones que llevaron a un grupo de jóvenes liderados por Fidel Castro a emprender un camino de justicia por la verdadera libertad de Cuba, hasta ese momento sumergida en una cadena de corruptas y demagogas administraciones bajo el velo anexionista de los Estados Unidos.
A pesar de su fracaso, el asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, constituyó una acción de extrema valentía y heroísmo, y marcó un antes y un después en el movimiento revolucionario cubano.
El joven abogado Fidel Castro fue apresado, y gracias al respeto que imponía, incluso en las filas militares, él mismo denunció en su alegato de autodefensa conocido como “La historia me absolverá”, los crímenes y las torturas que sufrieron sus compañeros.
En el juicio contra los asaltantes Fidel subió al estrado y pasó, osadamente, de acusado a acusador, denunciando los seis males fundamentales que hacían sufrir al pueblo, entre ellos, “El problema de la tierra”, como le llamó el líder cubano.
En esa época, y según una encuesta publicada en 1957 por la Agrupación Católica Universitaria de Cuba, la mayoría de las familias campesinas vivían en una pobreza abrumadora, y los latifundios estadounidenses dominaban el 55 % de la superficie total de la isla, mientras que la mitad del área de cultivo del azúcar estaba en manos de sólo 13 de sus compañías.
Un panorama de desolación y hambre cubría a quienes directamente hacían producir los campos, una ecuación inversamente proporcional a lo que dictaba la razón, y que sólo se pudo replantear con el cambio definitivo que proporcionó el triunfo de la Revolución.
Luego de aquel victorioso enero, una ordenanza abrió el camino a una nueva época y devolvió la tierra a quienes con sus manos obtenían los frutos. La Ley de Reforma Agraria, primera en beneficio del pueblo, eliminó la situación de explotación del campesinado y condujo a otras transformaciones socioeconómicas más profundas, lo que signó el carácter democrático y popular de la Cuba naciente.
Fue una medida trascendental que benefició a más de cien mil familias campesinas, quienes hicieron posible el sueño de ser propietarios de sus tierras, para así distribuir entre todos, el fruto del trabajo.
Con el decursar de los años, la Ley de Reforma Agraria, además de marcar el inicio de numerosas transformaciones sociales, sembró las bases para lo que hoy conocemos como formas de producción cooperativa, en la que varios campesinos se unen para contratar determinados servicios, o como Unidades Básicas de Producción, integradas por trabajadores con autonomía, pero que reciben la tierra y otros bienes en usufructo.
Hace aproximadamente diez años, el sector agrario en Cuba se reactiva con una serie de medidas encaminadas a simplificar estructuras y se siguen otorgando hectáreas de tierras, en un principio ociosas, para hacerlas producir.
Bajo esa premisa, casi medio millar de jóvenes licenciados del Servicio Militar Activo han recibido tierras en usufructo en todo el país, desde el 2011 hasta febrero de 2017.
Además de ser una oportunidad de empleo para esos muchachos, significa otro paso más en la cercanía y tenencia de la tierra en manos de los cubanos, aspecto fundamental en la Revolución.
A pesar de que es un proceso de constante transformación, con sus esencias y principios, en el sector agrario en Cuba se ha cumplido con creces lo planteado en el Programa del Moncada, que tanto defendió la igualdad y la justicia social, aún cuando hay que lograr una agricultura eficiente, promover su producción y comercialización, pero sin dudas, la tierra está en manos de los cubanos, el suelo Patrio nos pertenece a todos. (Foto: Granma)
