Envejecer: un regalo de vida

Por Yennis Núñez Romero/Radio Cadena Agramonte.

Cada 21 de junio se celebra a nivel global el Día de la Ancianidad, y sucede así desde 1982, cuando se efectuó la Primera Asamblea Internacional de la Organización de la Naciones Unidas dedicada al envejecimiento.

El término ancianidad significa antigüedad, calidad de antiguo. De ahí que un anciano no es lo mismo que viejo, pues este vocablo alude de forma despectiva a una categoría deslucida.  

En el Día de Ancianidad se piensa en los abuelos, aquellos que nos conducen por el mejor camino a seguir, dándonos su amor incondicional, y por quienes debemos sentir un infinito respeto. 

Indudablemente, la vejez no es la mejor etapa de la vida, pero como todas ellas, tiene sus encantos; y es, sin dudas, una síntesis de lo que hemos sido capaces de lograr a lo largo de  nuestra existencia.

Este período es necesario aceptarlo y disfrutarlo como cualquier otro. No se trata de esperar su llegada como la mayor tragedia que nos pueda suceder y ante la cual no hay alternativa posible; sino de asumir que existen cambios en nuestro cuerpo que son propios del desarrollo humano y que no tienen vuelta atrás.    

El mundo actual teme la llegada de la ancianidad y hasta cierto punto la repudian como si la juventud fuera eterna, incluso los más jóvenes rechazan la idea de que con el paso del tiempo también serán ancianos.

Ante el desafío que constituye la longevidad, hoy más que nunca debemos prepararnos para asumirla, máxime cuando Cuba vive términos demográficos que apuntan hacia un envejecimiento progresivo de sus habitantes.

Según los resultados del Censo de Población y Vivienda del año 2012, más del 18 % de los cubanos rebasa los 60 años, lo que nos convierte en una de las naciones más envejecidas de América Latina, hecho que encara un gran reto para nuestra sociedad. 

Este 21 de junio agasajamos a los adultos mayores, esos seres que nos brindan su amor incondicional, además de la experiencia y sabiduría que nos entregan como su mayor tesoro.

Acompañarlos con respeto y dedicación, retribuir con nuestras acciones el cariño que nos ofrecen, sin pedir nada a cambio, es el mejor regalo que podemos dedicarle en este día. (Foto: Archivo)

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