Por Yudyth Villafranca Pedroso/ Radio Cadena Agramonte
Educar es difícil, eso bien lo sabemos quienes en algún momento hemos asumido la tarea; mas, aun sin tener un título en Pedagogía, lo hacemos con destreza la mayoría de las veces. Sin embargo, mi más reciente experiencia materna encendió una alarma.
Mi hijo y sus amigos veían con regocijo un programa televisivo chileno, de esos caracterizados como Reality Show, e interesada en lo que miraban “tan entretenidos”, me dispuse a ver de qué se trataba.
Quedé estupefacta; no hallo otra palabra para explicar mi estado. He visto producciones de baja calidad, con malas actuaciones, desorientadoras, pero algo así…confieso que nunca.
Me explico. El programa consiste en una competencia entre parejas; cada uno de sus integrantes debe enfrentarse a lo que llaman una tentación, es decir, otro hombre y otra mujer encargados nada más y nada menos de romper esa relación. Todo transcurre, pues, en un ambiente donde prima el irrespeto, el individualismo, el poco pudor y donde se predica a las claras que el amor no existe.
Pero el mayor de todos los antivalores presentes es la infidelidad. Me pregunto entonces: ¿si no somos capaces de aprender a ser leales a los amigos o a la pareja, que son lo más cercano que tenemos, podremos ser fieles a algo cuya connotación nos trasciende?
En el sondeo al grupo de niños espectadores, pude conocer que aquel Reality Show lo ven la mayoría de los adolescentes y jóvenes en este país, y lo peor de todo: ¡les encanta! La interrogante entonces se impone: ¿De qué se están nutriendo nuestros jóvenes?
Mi intención no es atacar los productos que se comercializan en el llamado “paquete”, sino alertar a padres, maestros y a cuanta institución tenga que ver con la educación en nuestro país, acerca de lo que consume la generación actual mediante esos programas nada saludables; sobre todo cuando muchas veces también los mayores se declaran adictos a este tipo de productos audiovisuales.
Pienso que la solución no está en prohibirles que lo vean; lo más inteligente es enseñarles a observar con ojo crítico, a discernir entre lo bueno y lo malo y, sobre todo, a tener los pies bien puestos sobre la tierra. (Foto: Portal de la Televisión Cubana)
