La atención médica al campo, fortaleza de la Revolución

Por Lucilo Tejera Díaz/ACN

Uno de los propósitos en el orden social de la joven Revolución triunfante de 1959 en Cuba, fue la asistencia médica a toda la población, como estaba delineado en el Programa del Moncada expuesto por Fidel Castro.

La situación de desatención médica era en extremo precaria en las zonas rurales del país. Una encuesta realizada por la Agrupación Católica Universitaria (ACU) en años precedentes a la victoria revolucionaria, señalaba que “en lo social, las cifras expuestas, a pesar de su elocuencia, son incapaces de expresar lo verdaderamente patético que había en el campesinado cubano, integrado en 1957 por dos millones quinientas mil personas”.

El estudio afirmaba entonces que el 14 % padecía o había padecido de tuberculosis, el 13 fiebre tifoidea, el 36 parasitismo y el 31 paludismo. La desatención médica, unida a pésimas condiciones de vida propiciaba toda esta terrible situación.

Según la investigación de la ACU el 99,2 % de la población del campo residía en el tradicional “bohío” (de ellos el 60,35 % con piso de tierra), y sólo el 6 % del total de estas “viviendas” tenía suministro directo de agua por cañería, el 82,62 no disponía de baño ni ducha y casi el 64 no contaba con servicio sanitario alguno.

En cuanto a la atención médica, sólo el 8 % la recibía gratuita del Estado, mientras que el 80,76 tenía que recurrir a la medicina privada para obtener tales servicios, lo cual evidenciaba que la mayor parte de los enfermos no recibían atención alguna.

Este fue el panorama en cuanto a salud que se encontró la Revolución en 1959, y en sus medidas iniciales lo referido a este sensible tema social tuvo prioridad.

En las primeras semanas de enero de aquel año se dieron los pasos primeros para incrementar la atención de salud al campesinado, a partir de la experiencia del Sistema de Sanidad del Ejército Rebelde en las zonas liberadas durante la guerra de liberación (1956-1959).

Pero al año siguiente  este beneficio toma forma de ley, y el 22 de enero de 1960 fue creado el Sistema Médico Social Rural, considerada su puesta en práctica como un hecho sin precedentes en la historia del país, al proponerse prestarle asistencia médica estatal gratuita y en los lugares donde vivían a todos los hombres, mujeres y niños del campo.

Los 318 galenos graduados en la primera titulación luego del triunfo de 1959 fueron los protagonistas de aquel inicio de medicina primaria en el Sistema de Salud Cubano, que años después se ampliaría con una red de consultorios, policlínicos y hospitales y posibilidades de realizar, además, servicios de diagnóstico. Luego se sumaría la atención estomatológica.

En febrero de 1960 comienza la preparación de las campañas sanitarias tras firmar Cuba convenios con la Oficina Sanitaria Panamericana para llevar adelante programas de erradicación del paludismo y de control del mosquito Aedes aegypti.

Con acciones como esta empieza a la vez el cambio de concepto en la organización de la atención de salud, que deja de ser preferentemente asistencial y pasa a ocuparse con especial atención también de la prevención de enfermedades.

La Organización Mundial de la Salud señaló que “el Servicio Médico Rural en Cuba tenía la misión, según sus artífices, de tomar medidas para prevenir las enfermedades y revitalizar los servicios de salud para los más necesitados, esto es, las personas que eran pobres, que tenían una salud precaria o que vivían lejos de centros urbanos”.

El 17 de octubre de 1962, en la apertura del Instituto de Ciencias Básicas y Preclínicas Victoria de Girón, en La Habana, el líder de la Revolución cubana expresó: “Todo el mundo sabe que a nuestros campos nunca iba un médico… que la población rural estaba virtualmente abandonada, que un campesino para ver a un médico tenía que empezar por vender un cochinito, media docena de gallinas, cualquier cosa de esas.

Y, sin embargo, cuando triunfa la Revolución y se organiza la medicina rural, millones de personas comenzaron a recibir los servicios médicos”.

El Servicio Médico Social Rural fue el antecedente de la medicina internacionalista masiva y por prolongados periodos de trabajo, que se llevaría con fuerza unas décadas más tarde y constituye uno de los grandes orgullos de los cubanos. (Foto: Archivo de Granma)

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