Con el burdo pretexto de que «México ha cruzado la frontera de los Estados Unidos y derramado sangre americana en suelo americano», el presidente James Polk desató la guerra expansionista que despojaría a México de los extensos territorios de Texas, Nuevo México, Arizona y Alta California. Empezaba a cumplirse el anhelado sueño de extender las trece colonias desde la faja costera del Atlántico hasta el Pacífico. El despojo iniciado en esta fecha culminaría con el Tratado de Guadalupe-Hidalgo en febrero de 1848.
