Un libanés, identificado como Saade Ibrahim, secuestra y desvía hacia Miami (EEUU) un avión DC-10 de la compañía española Iberia, con 236 personas a bordo entre pasajeros y tripulación, que cubría la ruta Madrid-La Habana (Cuba). Los pasajeros fueron liberados tras la detención por el FBI del secuestrador, quien había amenazado con hacer estallar una bomba, aunque sólo llevaba un objeto punzante, y se entregó poco después de aterrizar.
