Máximo Gómez se encuentra entre los que repudian con energía la sublevación de Vicente García en Las Tunas. Sostiene correspondencia al respecto con Antonio Maceo. Los exploradores le informan que en el Gato hay un grupo de complotados y parte hacia allá, los detiene y somete a su autoridad. Con ellas y su tropa se mueve para Barajagua y despacha correo al Presidente Francisco de Céspedes, dándole cuenta de todo.
