Era muy joven cuando, desde su cargo de secretario de la Sección de Literatura del Liceo de La Habana promovió concursos literarios y fundó «El Artista», órgano de la institución. Fue autorizado en 1867 a establecer el colegio «San Pablo», que se convertiría en la fragua y hogar de cariño de su memorable discípulo José Martí. A raíz de los sucesos del Teatro Villanueva fue conducido preso al Castillo del Príncipe y más tarde confinado a España. De Madrid pasó a Nueva York hasta 1878, año en que regresó a Cuba. Colaboró en varias publicaciones y ejerció como maestro. Además, fue poeta, traductor y autor dramático.
