En el período posterior a la guerra de 1898, terminada la misma con el Pacto del Zanjón, los cubanos lograron algunas ventajas en el orden de la expresión hablada y escrita, aprovechando como poderoso vehículo para su propaganda, el periódico. En esta etapa las más interesante y agitada de la prensa local, se inicia con la publicación del semanario El Faro, dirigido por Serafín Costales y que vio la luz el 22 de diciembre de 1879.
