Tras intentos de comprar el territorio mexicano de Texas desde 1809, Estados Unidos se lo anexó y lo convirtió en uno de sus estados. Tal desenlace motivó la guerra entre los dos países, que concluyó con la derrota de México y la anexión de Alta California y Nuevo México como indemnización de guerra. El conflicto terminó en febrero de 1848 con el tratado de Guadalupe Hidalgo y la pérdida de casi la mitad del territorio mexicano a Washington.
