Por Reinier Hernández González/Radio Cadena Agramonte.
Hace muchos años, cuando abuelo estaba vivo, la familia se reunía en su casa de Triana # 60 para almorzar y saber un poco de la vida de todos.
Recuerdo al viejo sentado en el balance de siempre, con el rostro de grandes espejuelos hundido en el periódico Adelante abierto de par en par, iluminado por la luz natural de la ventana con malla antimosquitos y, cuando terminaba de leerlo, de vez en cuando me lo daba para repasar mi lectura.
Ahora de mayor, ya graduado de Periodismo, evoco la primera vez que la sede de Adelante nos acogió durante las prácticas laborales en el primer año de universidad. Fue para “desvirgarnos” en el ejercicio de hacer prensa y, como primera y más grande lección, grabarnos en las entrañas la enorme responsabilidad de informar a los lectores.
Adelante cumple 63 años, y ya no se escribe igual que aquel 12 de enero de 1959. Si bien mantiene la esencia y el honor de ser el primer periódico fundado por la Revolución, sus hoy coloridas páginas mucho han mutado.
Con la necesidad constante de parecerse a su tiempo mantiene su figura elegante y joven, pero curtida. Ahora, en formato de semanario, solo se imprime los sábados, mas todos los días se actualizan desde su página digital las noticias más importantes de Camagüey, Cuba y el mundo.
Todos los que hemos sido “adelantados” -así se hacen llamar quienes trabajan allí-, aunque sea por pocos e intermitentes períodos de tiempo, conocemos la satisfacción de llenar la cuartilla en blanco con ideas que nacen en lo más profundo de nuestro ser. El desafío constante a la capacidad y la primitiva exigencia de mejorar con cada palabra que se escribe, solo es superado por el compromiso de reflejar la realidad de una provincia.
Mi abuelo, que pudo vivir un poco la era digital, me decía que había mucha diferencia entre leer la fría pantalla del teléfono móvil y el periódico físico.
El papel, al mancharse, arrugarse y tener peso y volumen, parece que le transmitía con más sinceridad lo que llevaba impreso. Cuando le dije que estudiaría Periodismo me exigió leerme todos los fines de semana en la sección deportiva, conocedor al fin de mi debilidad por el deporte.
Lamentablemente se fue antes de verme. Y aunque aún no lo cumplí, mi compromiso con él sigue vigente: ser periodista de Adelante. (Foto: Alejandro Rodríguez Leyva/Adelante)
