Hay que contar con los economistas cubanos

Por Juan G. Mendoza Medina/Radio Cadena Agramonte.

Si se hablara de profesionales con gran trascendencia en el futuro de Cuba, entre los que encabezaran el enorme listado estarían los economistas y contadores, teniendo en cuenta las profundas transformaciones que en su esfera de acción acontecen en la Isla.

Esos hombres y mujeres tienen la enorme responsabilidad de acompañar a la dirección política y gubernamental de la nación, así como a todas las entidades, en la implementación de los Lineamientos aprobados en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba, y con sus investigaciones y recomendaciones ayudan a trazar las pautas a seguir.

Desde el año 2011 la economía cubana ya no es la misma, pues aunque la propiedad continúa siendo predominantemente estatal socialista, perfilamos el camino hacia el desarrollo con un conjunto de cambios en los que, sin lugar a dudas, está la mano y el pensamiento de nuestros economistas.

En Camagüey, por ejemplo, la producción de azúcar es punto de mira si de economía se trata, renglón que en la cercana zafra deberá incrementar en más de un 30 % la producción del crudo, en relación con la pasada campaña, lo cual implica el compromiso de los obreros industriales y agrícolas de borrar la mala racha de dos años sin cumplir sus planes.

Pero no se queda atrás el turismo, con una planta hotelera de más de mil habitaciones en el balneario de Santa Lucía, a las cuales se suman las que prestan servicio en la Ciudad de los Tinajones, incluidas nuevas instalaciones en la zona patrimonial del centro histórico -con gran aceptación por parte de los clientes europeos- en los cuales se promueven los valores de esta urbe con cinco siglos de historia.

No obstante, me atrevería a afirmar que el futuro de la economía camagüeyana se levanta en la cayería norte de esta provincia, donde se avizora para el 2020 un desarrollo promisorio.

En el territorio agramontino, como en el resto de la mayor de las Antillas, también los trabajadores no estatales y las cooperativas no agropecuarias emergieron como nuevas formas de gestión, aunque no dejan de dar tropiezos, causados, sobre todo, por la ausencia de un mercado mayorista para adquirir necesarios insumos.

Sin embargo, paradójicamente, todavía es una utopía la soberanía alimentaria en una provincia eminentemente agrícola y ganadera, sectores que encuentran igualmente obstáculos en los mecanismos de comercialización, por solo citar uno de ellos.

Para los cubanos continúa como una de las mayores preocupaciones, en el tema económico, el bajo valor de los salarios y los altos precios, y se mantiene la expectativa en tono a la esperada unificación monetaria, proceso en el cual ya se dan algunos pasos.

Recién comenzó a desandar sus senderos el nuevo modelo económico en Cuba, avalado por la sapiencia de los economistas y contadores, quienes ayudan a perfilar las estrategias.

Ya está fijado el camino, sin renunciar a la construcción del Socialismo. Ahora corresponde la parte más espinosa del trayecto, y el éxito de la travesía dependerá,  fundamentalmente, de la mentalidad y el ingenio del hombre en la aplicación de las leyes que rigen la Economía como ciencia. (Imagen: Escambray.)

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