Por Pedro Paneque Ruiz/ Radio Cadena Agramonte.
Desde el triunfo revolucionario en Cuba en 1959, diversos han sido los procesos de transformación aplicados en la esfera de la enseñanza, desde la eliminación de las escuelas privadas –de marcado matiz elitista-, hasta la introducción de métodos novedosos más acordes con los tiempos y las nuevas tecnologías, pero sin perder su esencia martiana y socialista de educación para todos.
Es así que en Cuba se destina un presupuesto mayor para la educación que para cualquier otra de las esferas del quehacer, incluida la defensa; el 5,1 % del PIB y el 27% del presupuesto del Estado son asignados al sistema de enseñanza, que cubre desde los Círculos Infantiles (guarderías) hasta la universidad.
Diseminadas por todo el país, aún en los lugares más recónditos, existen escuelas multigrados, muchas de ellas bajo el sistema de seminternado, especiales para muchachos con problemas del aprendizaje y la conducta, de obreros calificados, de oficios, politécnicos y universitarios.
Al iniciarse el año 1959 y con él el cambio social en la isla, se contaba con tres universidades públicas en La Habana, Santiago de Cuba y Santa Clara; hoy son unas 60 las instituciones de altos estudios, donde recibe docencia más de un cuarto de millón de alumnos matriculados en unas 104 carreras basadas en el principio de universidad científica, tecnológica y humanista a la que aspiraba el Comandante Ernesto Che Guevara: pintada de negro, de mulato, de campesino, de obrero y de pueblo todo.
La provincia de Camagüey cuenta con cinco casas de altos estudios: la Ignacio Agramonte, primera construida por la Revolución, a la que se le ha agregado como parte del proceso de reordenamiento universitario la Pedagógica y de Cultura Física, en tanto prosiguen autónomas por sus especialidades afines Ciencias Médicas, la del Ministerio del Interior, la de las Artes y la de Ciencias Políticas, donde estudian, por supuesto gratuitamente, más de 10 mil jóvenes.
Para la instrucción preescolar, primaria y media, el territorio camagüeyano cuenta con 656 planteles, todos fortalecidos con educandos, materiales escolares, medios audiovisuales y computadorizados, junto a otros sostenes indispensables, lo que hace segura la instrucción de unos 120 mil estudiantes, a los que se le garantiza, además, la adquisición de uniformes que les distinguen por educaciones.
Qué diferencia con padres y familiares que en disímiles partes del mundo no cuentan con seguridad para que sus hijos transiten por un periodo lectivo asegurado, porque gobiernos de turno no dedican los recursos necesarios, o porque la guerra de rapiña haya destruido sus escuelas, como los niños palestinos de la Franja de Gaza, víctimas de la agresión israelí, que sigue el patrón de su amo yanqui, el cual destina el 60% de su presupuesto estatal (federal) para la milicia y el Departamento de la "Defensa", sin contar los miles de millones utilizados en la CIA, la NSA y el FBI, entre otros presupuestos secretos.
Si algo no quita el sueño al cubano de a pie, a los de mayores posibilidades económicas, a los de diferente color de piel (aunque esta es una sociedad mestiza), creencias religiosas y hasta a aquellos que no comparten ideologías revolucionarias o socialistas, es la certeza de que sus hijos tendrán, por derecho de Revolución, educación gratuita y garantía de continuidad de estudios. (Foto: Archivo)
