El perfil descubierto por la USAID en los jóvenes cubanos

Por Rafael Cruz*.

El viejo sistema de adivinación que consiste en escrudiñar las vísceras de los animales en busca de información sobre el futuro, resulta inútil en los tiempos actuales para reconocer un sujeto que viene con malas intenciones y cara de tipo chévere; pero hay otros recursos, menos olorosos que andar revisando tripas de buey, para echar luz sobre  la verdadera condición de un agente de la USAID con fachada de chico bueno.

Y fue así cómo los muchachos del Proyecto de Audiovisuales de Nuevitas en la ciudad de Camagüey, Hieroscopia, conocieron que Fernando Murillo, el joven costarricense que tanto se interesó en el evento, no era lo que decía ser sino un contratado por esa organización del gobierno de los EE.UU. dedicada a la subversión política en busca de activistas para alimentar a la deslucida contrarrevolución interna de Cuba.

Hieroscopia fue el nombre que los  jóvenes del puerto norteño de la provincia de Camagüey escogieron para su evento donde cada año -van por la IV edición- presentan sus cortometrajes, debaten, se organizan, aprenden, y de paso se divierten. El proyecto es ya conocido más allá de las fronteras de Nuevitas, de Camagüey y de Cuba.

Ese reconocimiento a la organización espontánea y animosa de los jóvenes fue lo que atrajo el apetito subversivo de Fernando Murillo, el encargado de la USAID, quien enseguida se puso su mejor máscara de chico bueno, sus ropas de gente normal y con el discurso preparado de antemano por sus entrenadores de la CIA viajó a la también llamada Ciudad Industrial en busca de futuros líderes contrarrevolucionarios.

Pedro Navarro coordinador del proyecto Hieroscopia cuenta que nunca sospechó quienes eran en realidad esos sujetos “En ningún momento ellos dijeron que recibían fondos de esas personas, más bien se presentaron como miembros de una ONG muy humilde, casi invisible”. Esa condición sumada a la simpatía y la natural hospitalidad de los cubanos le hizo las cosas aparentemente fáciles a los enviados.

La última vez que Pedro vio este supuesto amigo fue hace unos meses cuando le pidieron venir a Camagüey “Caminamos por la ciudad le mostramos su zona colonial y después me dejaron una mochila y me pidieron que la abriera cuando ellos se fueran. Cuando abrimos la mochila descubrimos que eran una laptop, un disco extraíble, memorias, dinero, entre otros equipos muy necesarios para nuestro  proyecto” apuntó Navarro.

En marzo último Fernando Murillo y Pablo Acuña habían viajado a Nuevitas con el fin de intercambiar, esta vez con los integrantes de un proyecto cultural llamado REEXISTENSIA: “Se nos presentaron como una ONG que se llama FUNDAOGI que trabaja en siete países de América Latina con el fin de localizar y apoyar proyectos en esos países para trasmitirles experiencias desde el punto de vista organizativo y de sustentabilidad”, dijo al periodista Orestes G. Casanova -de TV Camagüey-, Orlando Cano, Coordinador del proyecto cultural REEXISTENCIA.

Con el fin de crear un perfil psicológico de los jóvenes miembros de estos proyectos culturales, especialmente el de audiovisuales, le hicieron test y entrevistas de manera que pudieran saber cuáles de ellos eran los mejores candidatos a líderes para la organización de una Revolución blanda,  el último grito de la moda del gobierno de los EE.UU. en el hit parade de la subversión.

Asistiendo a estas actividades y mezclándose con esos proyectos, además de tomar a los muchachos como conejillos de indias y hacer labor de zapa, violaron su estatus migratorio puesto que ambos ciudadanos viajaron al país con visa de turistas y no con visa cultural o de cualquier otro tipo que les diera acceso a esas actividades. “El interés de ellos eran hacia los jóvenes y hacia el proyecto audiovisual”, comentó Cano.

Pero no fueron estos los únicos que vinieron a Camagüey como turistas y en verdad eran “gallos tapá’os”.  Santa Lucia es una de las playas más hermosas de Cuba, en uno de sus hoteles trabaja Héctor Baranda, especialista en informática. Baranda tuvo una sorpresa de “boca abierta”, como él mismo dijo, cuándo la periodista de la AP Andrea Rodríguez  le hizo saber que los chicos venezolanos que él había conocido como turistas un tiempo antes, y con los cuales había compartido, no eran otra cosa que “personal de la USAID que estaba trabajando con el propósito de elaborar perfiles de jóvenes cubanos para catalogarlos como líderes y encausar una rebelión contra el gobierno”.

La CIA y sus agencias alternativas, como la USAID, todas al servicio del gobierno de los EE.UU., que sigue empeñado en practicar con Cuba una versión caribeña de sus primaveras árabes, no pierde las esperanzas de que sean los jóvenes cubanos, envenados con las ideas neoliberales y pro capitalistas, quienes prendan fuego a la Revolución y sus conquistas para traer de nuevo a Cuba el pasado de garito y monopolio, de miseria y analfabetismo dejado atrás en 1959.

Los muchachos y muchachas que conocieron ahora las verdaderas intenciones de esos supuestos amigos se sienten, con toda razón,  molestos por haber sido engañados, pero para no ser el que tropieza dos veces con la misma piedra basta seguir el consejo del joven fundador del proyecto Hieroscopia: “la experiencia demuestra que hay que estar más despiertos”.

De todos  modos estos mercenarios del golpe suave regresaron a donde sus pagadores con un perfil que dista mucho del que ellos buscaban para candidatos a líderes, porque el verdadero perfil que descubrieron en el horizonte ideológico de nuestros jóvenes fue el de la Sierra Maestra con la silueta de Martí y Fidel sobre sus montañas. (Tomado del blog Turquinauta.blogspot.com, de Rafael Cruz).

* Rafael Cruz: Dr. en Medicina Veterinaria/M.Sc. Economía y Política
Escritor -Premio Novela Rolando Escardó de la UNEAC 2007-/Caricaturista).

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