Por Dayana Cardona González/ Radio Cadena Agramonte.
Cada 30 de julio Cuba rinde homenaje a aquellos hombres y mujeres que, dejando casa, familia e incluso lujos; dieron su vida por la independencia de la Patria.
Conocida como Día de los Mártires de la Revolución, la efeméride se instituyó como tributo a Frank País García, Raúl Pujol y René Ramos Latour, tres jóvenes vilmente asesinados ese día de 1957 en una manifestación popular en Santiago de Cuba, contra las atrocidades de la tiranía de Fulgencio Batista.
Aquel sería uno de los más salvajes actos de represión contra los revolucionarios y la población civil de una ciudad que trascendería por su rebeldía.
Año tras año, el pueblo santiaguero, marcha hasta el cementerio Santa Ifigenia, y en el panteón de los mártires coloca sendas ofrendas florales a todos los caídos en las luchas por la independencia de Cuba.
Aunque la tristeza resulta inevitable en un tributo así; queda el dulce sabor de que tanta sangre y sufrimiento no fue en vano; y se hace eterno entonces el compromiso de las nuevas generaciones con la Patria, como una forma también de perpetuar a aquellos héroes que lo sacrificaron todo.
El Día de los Mártires es también el Día de la Ciudad Mártir de Cuba; esa que ha derrochado patriotismo, valentía y entusiasmo, incluso cuando la naturaleza se ha ensañado con ella.
Desde que Cuba sintió la necesidad de ser libre, cuando no soportó más las cadenas del colonialismo; no pocos hombres se alistaron para su independencia. A ellos, llegue el homenaje de esta otra generación que sabrá mantener vivo su legado. (Imagen: Archivo)
