Por Rolando Sarmiento Ricart/Colaborador de Radio Cadena Agramonte
Los Estados Unidos mueven sus conocidos recursos secesionistas neofascistas en Ucrania, a la vez que presiona a sus aliados de la Unión Europea (UE) para que, esta semana, den una vuelta más a la tuerca de las sanciones contra Rusia en el importante campo de la economía que incluye la no importaciones de petróleo, gas y armas desde Moscú.
Pero la Casa Blanca quiere más e insta a Bruselas a ser severa en la toma de decisiones que, a la larga, empuja a Europa a dar pasos inseguros en medio de una crisis galopante que afecta a tres países de la región: España, Grecia y Portugal, en tanto los presidentes de Rusia y China, Vladimir Putin y Xi Jipling, respectivamente, firmaron un histórico contrato de 38 000 millones de metros cúbicos anuales de gas ruso por 30 años.
No hay que olvidar que signaron el convenio dos naciones integrante del potente grupo emergente BRICS, compuesto, además, por Brasil, India y Sudáfrica, y que, según especialistas internacionales, esta alianza con visos estratégicos ocurre cuando el gigante asiático crece este año un 20% en sus importaciones de gas con perspectivas de que en el 2030 podría llegar a 600 mil millones de metros cúbicos.
Putin, sin embargo, catalogó el pataleteo de la Unión Europea forzada por la administración del presidente Barack Obama, como una soberana tontería pues el suministro energético ruso –pese a la adopción de medidas restrictiva- seguía creciendo.
“… porque no existe ninguna dependencia unilateral en esos casos, sino de independencia mutua por el incremento de la seguridad y estabilidad en la economía mundial y la energía”, dijo el mandatario del Kremlin.
La realidad es que detrás del golpe de Estado en Ucrania, de la manifestaciones fascistas que ponen en peligro el trasiego del gas ruso a Europa, están los Estados Unidos y sus aduladores occidentales, que apoyan las pretensiones del Imperio, ahora contra Rusia y China, usando de punta de lanza a los pueblos europeos que, después, caerán bajo la bota USA. Así piensan: solo que el mundo no es tan unipolar como parece.
