Por Gloriadelys Wright Hernández/AIN.
Presentes en todos los sectores, las féminas cubanas constituyen el 66 % de la fuerza técnico-profesional del país, y en el reciente 1ro de mayo ratificaron al mundo la igualdad de oportunidades para hombres y mujeres que existe en la Isla.
Cada día son más las que con una alta preparación, capacidad y formación laboral logran ubicarse en puestos de dirección, e incluso desempeñar roles que solo eran considerados “apropiados para los hombres”.
Las nuevas miradas alejadas de estereotipos, que las excluyen a espacios privados como el hogar y la maternidad, propician la equidad de género, y a diferencia de décadas anteriores, ahora las féminas dirigentes alcanzan el mayor porcentaje en el país.
En las elecciones generales en febrero de 2013 se obtuvo la cifra más alta en la historia. La representación femenina en el Parlamento se elevó a 48,86 %, es decir, 5,5 más que en la legislatura anterior, con lo cual se sobrecumplieron las metas establecidas por la Plataforma de Acción de Beijing.
Además, resultaron electas dos vicepresidentas del Consejo de Estado y aumentó a 13 el número de integrantes de este género en ese organismo. Se cuenta también con ocho ministras, 44 viceministras y 10 elegidas como presidentas de las Asambleas Provinciales del Poder Popular.
Este avance confirma el compromiso de Cuba hacia la igualdad social. La Isla fue el primer territorio en firmar, y el segundo en ratificar, la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW).
Hablar sobre el alcance del empoderamiento femenino no es una utopía, deviene una realidad palpable, incluso representan el 29 % en el sector no estatal, son el 78 % de las fiscales del país y en el giro agropecuario ascienden a un 21 %, o sea, 2,4 más que en el 2009.
De participación, acceso y bienestar gozan todas en la mayor de las Antillas, sin embargo, resulta pertinente recordar que estos logros se deben al respaldo político y legal que ellas reciben, desde la Licencia de Maternidad hasta los derechos sexuales y reproductivos, incluido al aborto.
Y aunque en el imaginario social las mujeres son aún las responsables del hogar y de atender al hombre, debemos todos y todas enseñar a las nuevas generaciones que esta idea es solo un cliché.
Por ello, la pertinencia de estudios de género, del lenguaje no sexista y del periodismo incluyente, para que vivamos en un mundo de justicia social y equidad, y -parafraseando a la destacada intelectual cubana Graziella Pogolotti- no dejemos que “los muros del pasado enmascaren la realidad del presente”. (Foto: Archivo.)
