Por Mariela Peña Seguí/ Radio Cadena Agramonte
Hablar de amor y decir algo nuevo, es como pretender inventar otro lenguaje. Todo lo que lo define ya está dicho, en todos los idiomas y de todas las maneras posibles.
Los poetas se han empeñado en descifrar su misterio. Algunos tratan de definir con palabras rebuscadas lo que significa ese sentimiento tan universal y conocido.
Muchos han hablado sobre él. “Ama hasta que te duela. Si te duele es buena señal”, dijo la Madre Teresa de Calcuta, convencida de que el dolor que el amor trae consigo, es dulce y necesario.
El escritor español Jacinto Benavente, sabía que el amor es una verdadera locura, por eso dijo: “En asuntos de amor, los locos son los que tienen más experiencia. De amor no preguntes nunca a los cuerdos; los cuerdos aman cuerdamente, que es como no haber amado nunca”.
La poetisa norteamericana Emily Dickinson, lo definió de una manera determinante y absoluta: “Todo lo que sabemos del amor es que el amor es todo lo que hay”.
Mientras, Albert Camus, escritor francés, dejó bien clara su esencia romántica “No ser amado es una simple desventura. La verdadera desgracia es no amar”.
Y otro alemán, el gran Albert Einstein, se definió como un soñador empedernido y convencido de que el amor es la fuerza más poderosa del universo: “Vivimos en el mundo cuando amamos. Solo una vida vivida para los demás merece la pena ser vivida”.
Por su parte, el político y pensador indio Mahatma Gandhi, sabía que el amor es una grandeza: “Un cobarde es incapaz de mostrar amor; hacerlo está reservado para los valientes”.
Y otro soñador, John Lennon, declarado abiertamente un hombre de amor, llamó la atención sobre el camino del amor: “Vivimos en un mundo donde la gente se esconde para hacer el amor… aunque la violencia se practica a plena luz del día”.
Y más cercano a nosotros, el más universal de todos los cubanos, José Martí, el hombre que jamás se cansó de hablar de amor, dio la definición más certera, la más completa:
“No se canse de defender, ni de amar. No se canse de amar”. “La única verdad de la vida, y la única fuerza, es el amor. En él está la salvación y en él está el mando. El patriotismo no es más que amor. La amistad no es más que amor”. Y confiesa: “Yo abrazo a todos los que saben amar”. “El cariño es la llave del mundo y el odio es su estercolero”. “El que ama es oro. El que ama poco, con trabajo, a regañadientes, contra su propia voluntad, o no ama, -no es oro. Que el amor sea la moda. Que se marque al que no ame, para que la pena lo convierta”.
Así, más que una palabra que trate de atrapar su significado, el amor ha de ser un hecho.
