Por Jessica Castillo Nápoles/Radio Cadena Agramonte.
Cada año las naciones celebran fechas que poseen un significado relevante y, en ocasiones, los festejos son de carácter internacional. Así sucede con San Valentín o el Día de los Enamorados, como también se le conoce. Ocurre que el amor es un sentimiento universal presente tanto en las cosas más simples como en las excepcionales.
El amor trasciende las fronteras de lo carnal, de lo lógico y objetivo. Se ama a la familia, a la profesión, al hogar, extendido también al terruño al que se pertenece por nacimiento o por convicción. Se aman incluso las ideas, las remembranzas del pasado, el futuro que soñamos.
La dedicación con que se cuida una planta la hace más fuerte. Hasta en los animales más fieros cuando se trata de defender a sus cachorros, la ternura es apenas otra demostración más allá de los seres humanos.
Si fuera a enumerar todo lo que implica amor, la lista no tendría fin, y si dijera todo lo que necesita de este sentimiento, aún más. Pensar en los damnificados por fenómenos naturales, en los afectados por las guerras, en los que sufren enfermedades, serían quizás los ejemplos más visibles.
Las distinciones se borran cuando de amor se trata, la medida de cuánto damos y recibimos no tiene un estándar. Valdría la pena pensar cuánto de este sentimiento nos hace mejores como personas y como humanidad.
Darle protagonismo en el pedacito que nos toca más de cerca, con quienes nos rodean y, sobre todo, decirles y demostrarles cuán importante son a aquellos a quienes pasamos por alto; es un buen regalo de San Valentín. (Imagen: Internet.)
