Construir el futuro sobre bases sólidas

Por Jessica Castillo Nápoles/Radio Cadena Agramonte.

Cuando se es niño suelen verse como dueños de la verdad absoluta e ídolos a seguir. Luego, se convierten en fuente de admiración y de confianza para consultas; incitan a reflexionar, a cuestionar, a profundizar y más tarde son aquellos a quienes se confía parte importante de la formación de los hijos. Sin lugar a dudas, el maestro ocupa un lugar valioso en todas las etapas de la existencia humana.

En efecto, las percepciones que se van teniendo sobre el maestro a lo largo de la vida cambian, pero se mantiene inmutable el respeto y la confianza en el ejemplo. La tradición de profesores rectos y poseedores de gran cúmulo de conocimientos enorgullecía a cualquier cubano que aludiera a su enseñanza, cuestión que ha sufrido desvaríos en las últimas décadas.

Cuba ha transitado por varias transformaciones en el plano educacional en todos los niveles de enseñanza. La formación y preparación de profesores, como parte fundamental de este sector, constituyen hoy una prioridad para el país.

El Lineamiento 146 aprobado en el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba plantea la necesidad de: “Docentes que sean ejemplos, que se preparen bien, impartan clases de calidad y a partir de ahí eduquen”. Es que precisamente esta es la base para lograr una real formación de los ciudadanos que necesita no solo el país, sino el mundo en general.

El magisterio, más que una profesión, es un estilo de vida que implica una dosis inmensa de amor, de autopreparación, de responsabilidad social, de innumerables condiciones con las que se nace, y que deben cultivarse constantemente.

El tiempo que emplea el profesor para estudiar, para mantenerse actualizado, para preparar clases, es tan significativo como el que pasa frente a sus estudiantes; de allí que tanto en los planes laborales como personales, esto debe ocupar un importante lugar. En la medida  en que así ocurra y se aproveche realmente el horario docente, no serán necesarias las clases fuera de este, ni acudir a otros profesores.  
 
Hacer honor a la historia del magisterio en Cuba, cuando se habla de Félix Varela, José de la Luz y Caballero, Enrique José Varona, José Martí y tantos otros, es un reto de los actuales maestros cubanos. Formar a los hombres del futuro depende en alto grado de lo que hoy se logre.

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