Por Tay Toscano Jerez/Radio Cadena Agramonte.
Mercedes Escuredo Olazábal tiene la responsabilidad de conducir al sector educacional en la provincia de Camagüey; pero esa mujer de baja estatura y grandes empeños atesora una amplia trayectoria laboral que la ha hecho merecedora de no pocos reconocimientos.
Entre los que estoy segura no olvidará está el que recientemente le tributaron integrantes del Secretariado provincial de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) en Camagüey, como parte del agasajo que el pueblo tributa a sus pedagogos en la Jornada del Educador.
Ese “asalto de amor” me permitió la posibilidad de conversar con Mercy o Merecedita, como muchos la llaman, en una suerte de indagación más allá de la responsabilidad.
¿Por qué se hizo maestra?
“Realmente fue ante necesidades de la Revolución”, me dice, y agrega que “inicialmente me empecé a desarrollar en formación de un tecnológico de Química; después comencé en una etapa de maestros emergentes a impartir clases, aún sin formarme como tal y me forjé como maestra desde la posición de educadora ya, de forma dirigida. Así me hice Licenciada”.
Cuando iba a hacer la pregunta obligada, mi entrevistada adelanta la respuesta: “Y si volviera a nacer, volviera a estar en esta misma profesión. Yo me siento totalmente realizada con mi profesión y muy orgullosa de ser maestra”.
¿Cuáles son las cualidades que no le pueden faltar a un educador?
“Tener mucha conciencia y conocimiento del pasado que vivimos; del presente que estamos formando y cómo aseguramos el futuro para mantener esta conquista que la Revolución nos ha entregado desde el 1ro. de enero de 1959. Un maestro es ese forjador de voluntades, un ciudadano honesto que se identifica por su sensibilidad humana, por su comprensión, por su capacidad de escuchar, de entender los intereses y las motivaciones de sus alumnos y -sobre todo- donde pueda estar aquel niño que necesite de su comprensión, apoyo y ayuda para poderlo desarrollar”.
En opinión de la Directora provincial de Educación en Camagüey el maestro es, además, “un investigador constante, un estudioso permanente, y debe tener una conducta ética y cívica ejemplar para la formación de las nuevas generaciones”.
Sin dudas quien conoce la ejecutoria de Mercedes Escuredo Olazábal tiene la certeza de que ella en su hacer ratifica que, en efecto, educar es una obra de infinito amor.
