Bloqueo a Cuba: ridículo universal de los yanquis y su vasallo israelí

Por: Pedro Paneque Ruiz / Radio Cadena Agramonte

No podía ser de otra manera, la cordura y sensatez volvieron a primar en la votación de Naciones Unidas, y la mayoría de los países con derecho al sufragio dieron  la razón a Cuba en su demanda, por  lo que la Asamblea General  aprobó con el consenso de 188 de sus 193 miembros, un proyecto de resolución que reclama el fin del bloqueo estadounidense a Cuba, acción validada allí en 22 ocasiones.

Es cierto que los yanquis y su más fiel vasallo, Israel, digo vasallo porque los imperios no tienen aliados como lo ha demostrado la historia de la humanidad, se quedaron nuevamente solos en su afán de justificar el genocida proceder contra la nación cubana, que ya data por más de 50 años con su trágico saldo, incluidas muertes de personas e irreparables daños a la salud y la economía de un pueblo.

Pero hay algo más, la actual administración estadounidense  de Barack Obama  ha recrudecido ese cerco  para la adquisición de productos norteamericanos y el intercambio entre personas y ha ampliado su extraterritorialidad, como evidente castigo a los cubanos por mantenernos con la frente en alto y no obstante los tropiezos y dilaciones, proseguir el desarrollo y el mantenimiento del socialismo con sus  humanos programas de amplio beneficio popular.

Recientemente, un joven amigo me preguntaba cuál era en realidad el objetivo de la votación de Naciones Unidas contra el bloqueo yanqui a Cuba, pues el había nacido oyendo hablar de ese plan de agresión, y como parte del pueblo cubano lo sufría, pero no veía que  se produjera una reacción de los gobernantes norteamericanos para cesar en tan canallesco empeño,  que afecta a todos por igual, e incluso al pueblo, comerciantes, transportistas, agricultores y dueños de industrias en Estados Unidos, por citar algunos ejemplos.

En la respuesta a ese joven está, además del reproche moral planetario, pues ese plan de agresión contra Cuba por parte del Gobierno de los Estados Unidos, encasilla como acto de genocidio, de acuerdo al artículo II de la Convención de Ginebra de 1948 para la Prevención y la Sanción de tal delito, lo mucho que se podría haber hecho en todos los frentes para el progreso de la vida cubana con el más de 1 billón 157 mil 327 millones de dólares que ha afectado el bloqueo a la mayor de las Antillas, asunto que por sus perniciosas secuelas muy bien dominan los yanquis, pues cumple requisitos de su estrategia pendenciera y de dominio hacia Cuba.

Pero hay  más, ya que si existiera un medidor con castigo internacional para la mentira  habría que incluir a Washington, pues de forma unilateral  inserta a Cuba en un listado de países patrocinadores del terrorismo internacional, sin tener en cuenta que por su territorio se paseaban y pasean libremente connotados asesinos, clasificados por sus propios servicios policíacos y judiciales como terroristas; recuérdese Orlando Bosh y Luis Posada Carriles, artífices de la voladura de un avión cubano en  Barbados, o Herminio Díaz, sacado a la luz pública recientemente en un reportaje del tabloide norteamericano The National Enquirer, como el cubano vinculado a la Mafia y a la CIA, que disparó el tiro fatal que sesgó la vida del presidente John F. Kennedy el 22 de noviembre de 1963.

No obstante ser muy cierto ese proceder que nos daña, también es real la certitud que anima al cubano de estos días para continuar en la pelea y proseguir la vida, consciente de que sí no es ahora, será después, o más tarde, que la irracional política de difamación y  de bloqueo desaparecerá algún día o será abolida, y que nuestros nietos, biznietos o tataranietos no tengan que sufrir las consecuencias de tal agresión, aunque se pierdan el show de la votaciones en la ONU y el ridículo universal de los yanquis y su vasallo israelí.

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