Siria: Vidas humanas, barata mercancía para USA

Por Rolando Sarmiento Ricart/Colaborador de Radio Cadena Agramonte

El pretexto paradójico y paranoico de Barack Obama de atacar a Siria -a como dé lugar- por el supuesto uso de armas químicas, con el mortífero antídoto de misiles crucero Tomahawk de largo alcance, revela el carácter inhumano de la inminente agresión imperial.

Hasta los propios medios de prensa de esa nación descubren el pensamiento capitalista- guerrerista: CNN en Español, desde New York, propala la principal preocupación de expertos del Pentágono respecto a una nueva guerra en Siria, en cuanto al costo económico del “reducido” presupuesto militar de EE.UU., superior a los 500 mil millones de dólares anuales.

Estrategas del Departamento de Defensa, plantean que el ataque a Siria posiblemente no sea una carga, si se ejecuta de manera limitada y sin el empleo de tropas terrestres, dado que los buques, misiles y bombarderos a utilizar ya están comprados y el dinero para pagar entrenamiento y salarios de la tropa ha sido incluido en las cifras presupuestarias.

El investigador principal del Center for Strategic and Budgetary Assessments, Todd Harrison, dijo que los costos iniciales podrían ser de unos pocos millones de dólares.

Cada Tomahawk, misil táctico-estratégico de largo alcance, altas velocidades de vuelo bajo, lanzado desde un barco de superficie o un submarino, cuesta más de un millón y medio de dólares.

Lo que no pueden prever los expertos estadounidenses es cómo y cuándo acabará esa nueva guerra del Medio Oriente.

Los proyectiles crucero fueron usados en la Guerra del Golfo (1990-91) y hasta 1995 se sabía que, además de los Estados Unidos, el Reino Unido poseía ese tipo de misiles, aunque España hizo trámite para comprarlos.

Más interesados por el costo de la contienda bélica que por las miles de vidas que provocarán los bombardeos en la población civil, Obama (publica Reuters) dijo a su nación cansada de guerras que no quería entrar en otra costosa y larga confrontación, porque Siria no sería Irak o Afganistán… y en eso tiene razón: son impredecibles las reacciones militares que desencadenaría la intervención directa USA en el país árabe.

Sin embargo, un sondeo de Reuters/Ipsos reveló que solo el 19 % de los estadounidenses apoyan la descabellada decisión y un 5 % se oponen a la intervención de su país en Siria, rechazada también por la gran mayoría de las naciones del mundo, la ONU y el Papa Francisco, que abogan por la paz y el entendimiento civilizado mediante el diálogo de las partes involucradas en la contienda.

"Sé que los estadounidenses están cansados tras una década de guerra, incluso cuando la guerra de Irak ha ‘acabado’ y la de Afganistán está terminando. Por eso no llevaremos nuestras tropas a la guerra de otros", recalcó el ¿Premio Nóbel de la Paz?, en una jerigonza ambigua, algo así como matar desde lejos, muy lejos, a otros, limpiamente, y dormir tranquilos en casa, mientras miles lloran a sus muertos y sufren, porque "somos los Estados Unidos de América…” concluyó Barack Obama, como si las vidas ajenas valieran menos que todos los misiles USA y sus millones sangrientos.

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