El saber de saberse futuro

Por Rolando Sarmiento Ricart/Colaborador de Radio Cadena Agramonte

El adiós a las divertidas vacaciones en Cuba, en Camagüey, no es una despedida traumática, porque desde este lunes las calles, bateyes, comunidades y hasta la escuelita del más intrincado paraje, desborda rostros radiantes, colores de arcoíris, bullicio incontenible y anécdotas vividas en ese asueto.

Desde el Círculo Infantil (guardería) hasta la Universidad, muchas generaciones disfrutan este primer día de clases, fiesta que signó sus vidas como niño, adolescente, joven…padre o abuelo que, quizás por los mismos derroteros del saber, llevan de la mano a sus descendientes para que el presente no se apague y el futuro siga siendo ese sol de todas las mañanas.

Contra viento y bloqueo, la instrucción en Cuba, en Camagüey, se prioriza, por ello 150 mil estudiantes de todos los niveles y tipos de enseñanza de esta extensa provincia, tienen las condiciones mínimas para aprender, con la diferencia en este curso de que la preparación de los docentes y de la familia para impartir, además, lecciones de valores humanos en planes o extraplanes, retomará los mejores cauces de estos tiempos para complementar una educación integral que comienza en casa.

Nadie en el hogar estuvo exento de los preparativos finales: libretas y libros forrados, lápices con puntas listas, la goma con el cordelito para que no se pierda… la mochila lista, la merienda de Primaria en jabita aparte; la bicicleta casi de estreno para llegar puntual a la secundaria básica, al preuniversitario, al politécnico o la Universidad… en fin, ¿quién de la familia no participa, hasta en la compra y arreglo del uniforme que identifica cada tipo de enseñanza?

Los que acuden a su primera experiencia inolvidable, vivirán los miedos de lo desconocido, pero vibrarán protegidos por todos para llorar o reír en esa mezcla de gozo y temor; los continuantes ya no son los lobatos de clase y los que ingresan al último grado de cualquier nivel escolar, se sentirán veteranos del saber por ese instante.  Seguro resultó complicado para los docentes este lunes de clases, enderezar o acallar las filas, e inevitable el reencuentro de los escolares que subirá al clímax máximo, traducido en alegrón comunicativo por lo mucho acumulado en vacaciones.

Después, el biorritmo general del nerviosismo de los más pequeños y jóvenes tomará el apacible rumbo de aprender con la seguridad de que todo lo necesario para lograrlo está en la escuela, en manos y mentes comunes de una sociedad que trabaja y se sacrifica por el porvenir de Cuba, aunque duela saber que millones de niños en el mundo ni siquiera juegan porque son explotados en trabajos brutales, insólitos, para apenas sobrevivir  lejos del derecho humano de aprender. (Foto: Archivo/Adelante)

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