Por Rolando Sarmiento Ricart/ Colaborador de Radio Cadena Agramonte
El excanciller cubano de la dignidad Raúl Roa García, calificó alguna vez a la Organización de Estados Americanos (OEA), de “zapato sin suela”, y obviamente, ¿para qué sirve un zapato sin suela?
Esa organización incondicional a Estados Unidos, que apoyó el golpe de Estado del presidente hondureño Manuel Zelaya y en el año 1962 presionado por el imperio expulsó a Cuba por su condición marxista-leninista, ahora vuelve a plegarse a los designios del señor mandamás sobre el combate del narcotráfico en la región.
La tendencia OEA es la de despenalizar o legalizar la droga, intención que de inmediato Nicaragua y México rechazan por el grave peligro que implica para los habitantes del área por donde se fomenta y trasiega la droga hacia el mayor consumidor :Estados Unidos.
Pero, ¿Qué hay detrás del asunto?
Cuando en mayo pasado Estados Unidos decidió retirar la Oficina de Asuntos Antinarcóticos (NAS) de Bolivia, ya hacía más de ocho meses que no apoyaba la lucha contra las drogas en el país andino, con el propósito -desenmascarado por el presidente Evo Morales- de culpar después a los bolivianos del creciente y descontrolado tráfico de drogas, a lo que respondió Morales: “vamos a estar mejor sin ellos”.
Desde luego, la retirada de Washington sucedió posterior a que Bolivia expulsara a la Agencia Estadounidense para el Desarrollo Internacional (USAID).
¿Coincidencia con lo que se quiere cocinar en la OEA? Tras cualquier análisis que se haga, las pretensiones de la Casa Blanca se caen de la mata: militarizar la región y utilizar de punta de lanza a sus aliados contra los países que no se arrodillan ante las amenazas USA, provocar conflictos bélicos para propiciar nuevos golpes de estados , incluso, intervenir con sus marines. Solo que en los tiempos de República Dominicana, Panamá, Granada… no había CELAC ni ALBA de Bolívar y Martí -que sí tienen suelas- para atajar los propósitos bélicos del gigante de siete suelas.
