La unidad familiar, un derecho violado en el caso de Los Cinco

Por Yamylé Fernández/ Radio Cadena Agramonte

La celebración este 15 de mayo del Día Internacional de la Familia invita a mirar desde ese punto de vista al caso de los cinco antiterroristas cubanos injustamente sancionados por el gobierno de los Estados Unidos; un asunto que va más allá del ensañamiento político para llegar hasta la violación de cuestiones elementales recogidas en la Carta de Derechos de la nación norteña, y en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.

Si la familia constituye, más que una unidad jurídica, social y económica, una comunidad de amor y de solidaridad, ¿por qué tanto empeño del sistema judicial norteamericano y de su gobierno en obstaculizar durante tantos años las visitas a René, Ramón, Antonio, Fernando y Gerardo?

¿Por qué negarles a esos patriotas el derecho a compartir con sus seres queridos en los momentos en que más apoyo necesitaban tras las arbitrarias sentencias?

Recordemos, por ejemplo, los años que estuvo René González sin ver a su hija menor Ivette, por el capricho de negarle la visa a su esposa Olga Salanueva, madre de la pequeña, para viajar al territorio de los Estados Unidos.  

Está además, el caso de la propia Olga, a quien detuvieron en esa nación y separaron de sus hijas, como una forma de chantajear emocionalmente a su esposo; incluso llegaron a eliminarla de la lista de familiares del detenido.

Como atrocidad también califica el hecho de que en el 2002 a Adriana Pérez, la esposa de Gerardo Hernández, fue enviada de regreso a Cuba tras permanecer once  horas en el aeropuerto de Houston, con una visa aprobada para visitar a su esposo.

Esta es la fecha en que todavía el gobierno estadounidense –pese a los cambios presidenciales- mantiene vigente la repulsa para que este matrimonio de cubanos, separados por más de 15 años, pueda abrazarse nuevamente.

En contraposición con ello sólo basta realizar una rápida búsqueda en Internet de imágenes del presidente norteamericano Barack Obama y de su familia, y aparecerán de inmediato múltiples fotografías en las que aparece sonriente junto a su esposa Michelle y sus dos hijas, mientras ampara bajo su segundo mandato injustas trabas, como las del caso de Gerardo Hernández.

Hoy, luego de cumplir ejemplarmente con su cruel condena, René González, está en Cuba, y tiene la dicha de estar junto a las personas que más ama. Al fin ha podido reencontrarse con su esposa Olga, cargar a su pequeño nieto Ignacio René, y hasta celebrar los 15 años que hace poco cumplió Ivette.

Cierto es que la alegría resulta innegable, sin embargo, aún cuatro hogares esperan por Ramón, Antonio, Fernando y Gerardo, quienes aún permanecen tras las rejas en diferentes partes de los Estados Unidos.

El caso de Los Cinco es totalmente político, pero con una alta incidencia en la parte humana, pues se han empeñado en lastimarlos en lo más profundo de la sensibilidad, a partir de la indigna separación de los seres que aman.

Todavía buena parte el pueblo norteamericano –para quien la familia representa una institución sagrada- desconoce esta realidad, teniendo en cuenta el silencio de los grandes medios de comunicación, al servicio de intereses imperiales.

Tal y como expresó recientemente el antiterrorista cubano René González, el mayor empeño está en no escatimar esfuerzos para que el pueblo estadounidense se identifique con la causa de estos hombres, y puedan sumarse más voces en demanda de una inmediata justicia.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *