España, 20 mar.- Desde 2013, por iniciativa de la Asamblea General de la ONU, cada 20 de marzo se celebra el Día Internacional de la Felicidad, una fecha que, en el ámbito de la salud mental, invita a especialistas a reflexionar y debatir sobre el verdadero significado de este concepto.
Un artículo de Europa Press Infosalus explica que la sociedad occidental asocia la felicidad “con el placer inmediato, con el éxito o con la ausencia de problemas”. No obstante, la satisfacción absoluta o realización personal plena está vinculada a otros conceptos que van más allá de cubrir todas las necesidades materiales.
El medio español agrega que la ciencia corrobora que la felicidad está más asociada al “dormir y comer bien, cuidar los vínculos, hacer 30 minutos de ejercicio al día y aprender a gestionar el diálogo interno”, que a obtener bienes materiales.
En una entrevista a la referida plataforma, el catedrático y director del Servicio de Psiquiatría del Hospital Infanta Leonor de Madrid, Javier Quintero, alega que la felicidad es un «concepto complejo» del que es muy complicado encontrar una definición universalmente satisfactoria.
“Ser feliz es más que una emoción, es un estado global. Tampoco es un objetivo o un logro. Realmente es una situación de equilibrio, de bienestar emocional. Se consigue cuando lo que haces, lo que sientes, y lo que piensas están alineados; cuando tus emociones, tus principios, y tus valores están alineados. Todo esto se traduce en sensación de felicidad”.
Pese a tener un concepto abarcador, el experto agrega que “la definición de felicidad como tal no deja de ser un punto de debate”.
Quintero descarta la idea de que la felicidad sea “la ausencia de problemas”, al señalar que, al igual que ocurre con la salud —entendida no solo como la ausencia de enfermedad—, se trata de un concepto mucho más amplio y complejo.
El médico aclaró también que a la sociedad le han “vendido” como supuesta felicidad el placer. “Nos la han vendido como una sensación hedónica, como el placer, o el disfrute, y con la ausencia de dolor o de malestar; pero hay otra forma de aproximarse a la felicidad que es a través del propósito y de los vínculos sociales, que es al final lo que más peso tiene”, especifica.
Sobre este punto, aclara que el placer está más asociado al individuo, mientras que la felicidad está ligada con el ‘yo’ y con el ‘nosotros’.
«El placer está más en recibir (dopamina) y la felicidad más en el dar, en la serotonina. Yo puedo hacer trampas para tener sensaciones de placer, como el consumir sustancias, pero no tengo atajos para ser feliz», dijo, citado por el medio.
Otro de los aspectos que abordó el especialista en la conversación fue la asociación de las comodidades de una persona con la dicha y la satisfacción. En este punto explicó que tener una casa de 120 o de 140 metros no determinará la felicidad.
Lo que hará a una persona feliz —dice— es tener una ruta clara de metas y objetivos a alcanzar en la vida, estar alineados con principios y valores que se defienden y poder compartirlos con terceros.
“Si te levantas todos los días y tienes un propósito alineado con lo que quieres hacer en la vida, será más fácil ser feliz, con independencia de los metros cuadrados de tu casa”.
Para llegar a ese estado, explica, las personas deben trabajar la comunicación interna y fomentar un diálogo interior. El profesor universitario añade que el cerebro interpreta y absorbe los mensajes rápidamente, de modo que si se le repite que algo está insatisfecho, así lo asimilará, y si se repite mensajes de gratitud, el organismo no se agobiará porque le “faltan” cosas.
“Hay personas que viven sumidas en la insatisfacción y que les das la enhorabuena por algo, pero ya te ponen el ‘pero’. También hay personas que anticipan que algo les va a ir mal y esto les impide disfrutar de lo que tienen, y esto es parte de nuestra comunicación interna, que debemos trabajar en el día a día”.
En esta línea, refirió a ese grupo de personas que se angustian por problemas a futuro: «El 80% de los problemas que anticipamos no van a ocurrir y, si ocurren, nuestra preocupación previa no va a cambiar para nada el que aparezcan o no».
La agencia española le pidió al médico por hábitos en el estilo de vida que, científicamente comprobados, tributen a la felicidad. De esta forma enumeró varios:
Dormir bien: el sueño con buena calidad en un lapso de 7 a 9 horas.
Comer bien: seguir una dieta saludable.
Hacer 30 minutos de ejercicio al día. Aclara que la rutina debe estar adaptada a la condición física de cada quien.
Cuidar a tus personas importantes y conectar con amigos. En la vida —dice— lo más importante son las conexiones con terceros, por eso aconseja verse con amistades sin un teléfono de por medio.
Desconexión digital. Quintero apunta a que el cerebro necesita una desvinculación con la rutina para abrir espacios a momentos de quietud y de reflexionar cómo estamos. Recomienda buscar tiempo para parar y aprender a estar con uno mismo. (Texto y Foto: Cubasí)
