En Jamaica Jorge ayudó a la salud y bienestar de sus habitantes (+ Fotos)

En Jamaica Jorge ayudó a la salud y bienestar de sus habitantes Fotos: cortesía del entrevistado

Camagüey, 6 abr.- Durante 17 meses Jorge Hernández Madruga fue, junto a varios colaboradores, el rostro de la esperanza para millones de personas en Jamaica, un pueblo al que unen lazos de amistad y que desde el pasado 5 de marzo ven sus sueños olvidados luego de que el gobierno de la nación caribeña decidiera rescindir el acuerdo de cooperación sanitaria bilateral.

Lo anterior responde a una acción producto de las presiones de Estados Unidos que rompe los nexos de cinco décadas de asistencia y que afecta la calidad de vida de los pobladores de la nación caribeña.

Jorgito, así en diminutivo, por el cariño que profesa y el amor a una profesión que lo desvela hace 43 años, habla desde el dolor de una gente que vio levantarse y abrazar la bondad de los cubanos con sencillez y agradecimiento.

Quizás por eso sus palabras se muestren fuertes y enérgicas ante una política genocida que no pudo detener las “gracias Cuba, gracias doctor, gracias enfermero”, que encontraba a su paso ante la noticia.

Destaca la magnitud de la obra que edificaron, una labor que trascendió el plano profesional para convertirse en un monumento a la fraternidad, y mientras responde cada pregunta hilvana los recuerdos de su primera estancia en Jamaica como miembro de la Brigada Médica Cubana.

En Jamaica Jorge ayudó a la salud y bienestar de sus habitantes

Veinte años después regresa, esta vez a una zona rural al este de la isla, donde laboró en un policlínico con el mismo cariño, disciplina y dedicación de siempre; cualidades que hablan de un hombre amante de su familia, consagrado al deber y responsable en cada tarea.

Mientras lo escucho imagino al único enfermero cubano que se mantuvo permanente en ese lugar, a 25 km de donde residía, y lejos de hablar de un mérito individual hace énfasis en la presencia de la brigada en la parroquia de Saint Thomas, integrada por nueve médicos y cinco enfermeros.

El también Máster en Enfermería y Profesor Asistente, reconocido por sus aportes en la Dirección General de Salud Pública de Camagüey, respira un orgullo por su patria y la satisfacción de pertenecer a ese ejército de batas blancas que recuerda los preceptos del líder histórico de la Revolución cubana.

Rememora con cariño una de las posiciones claves que garantizaban la atención a 70 y 90 pacientes en dos frecuencias semanales de consultas, muchos de ellos con úlceras del pie diabético que pedían las manos del “nurse (enfermero) Hernández” para sanar.

Hasta ahí llegaron las ferias de salud con pesquisas activas de morbilidad oculta de hipertensión y diabetes, donde se llevaban los servicios de salud hasta zonas intricadas, o la educación sanitaria a la población cada día antes de iniciar la consulta. Por eso no puede evitar emocionarse, sabe que hoy no podrán acceder a ese pedido que resuena en su memoria.

Además de Jamaica cumplió misión en Dominica y de todas tiene lecciones de vida, tanto personales como la profesional, que ratifican su compromiso de llevar salud a pueblos hermanos y regresar con el deber cumplido tal como lo expresó a su llegada al país y ser recibido por el ministro de Salud Pública, el doctor José Angel Portal Miranda y otras autoridades del Partido Comunista de Cuba y del Gobierno. (Texto: Gladys Dailyn Morera Cordero/Radio Cadena Agramonte)

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