Florida, Camagüey, 20 may.- El municipio de Florida, por su población, tamaño y peso económico, se incluye entre los más importantes de la provincia de Camagüey, y en consecuencia demanda una fuerte labor política, gubernamental y administrativa para conseguir los fines propuestos en el Plan de Desarrollo Económico Social del territorio.
La atención y satisfacción de las necesidades del pueblo y las garantías de estabilidad y tranquilidad en barrios y comunidades no sólo se defienden con políticas asamblearias y coordinación de tareas urgentes, exigen cada vez más, en los tiempos que corren, la unidad de los actores que las aprueban y conducen, seriedad en su implementación, y un control sistemático, exento de prebendas y compromisos particulares.
Más allá de porfías sobre galgos o podencos, a los líderes y Delegados del Pueblo en la Asamblea del Poder Popular y en los barrios les corresponde situarse precisamente al lado de sus electores, intercambiar con ellos, aclarar dudas, informarse bien y hablarle claro a la gente, sin temor y en nombre del Estado Socialista que también representan.
A ellos, y a los cuadros administrativos de todos los niveles de dirección les toca salir de las oficinas y caminar con intencionalidad y compromiso palpable por las calles y barriadas más complejas, junto a los que hoy resisten, hacia el interior de cada hogar de Florida, la embestida brutal del imperialismo yanqui.
El respaldo a los planes económicos y al resto de los encargos sociales se forja, primero, desde la complicidad y la apreciación general de las familias; en su análisis y comprensión sobre cuánto importa resistir para vencer, y cuánto pueden ganar o perder sus integrantes frente a la alternativa del Socialismo con limitaciones impuestas por el bloqueo yanqui, o el capitalismo salvaje y deshumanizado que se ofrece desde el norte.
Por estas, y otras razones, el movimiento popular Mi barrio por la Patria no puede convertirse aquí en slogan o rutina de un día para la foto del momento en las redes sociales: debe ser concepto del trabajo diario buscando, proponiendo y aportando ideas y soluciones colectivas; haciendo valer, realmente, el lugar que ocupan el pueblo soberano y su derecho a conocer por donde avanza, y que hacen, cómo piensan y hacia donde lo conducen sus dirigentes.
Un barrio participativo, combatiente y productivo sólo es posible con liderazgo y ejemplaridad política, gubernamental y administrativa, intercambio social, vergüenza y sistematicidad en el desempeño de cada uno de los cubanos de buena voluntad incluidos en esta nueva misión popular y revolucionaria. (Texto y foto: Radio Florida)
