La Habana, 24 may.- Bajo la convicción de que ninguna persona nace en condición de esclava, y este es por tanto un proceso de violencia impuesto por otros seres humanos transcurrió el conversatorio “Del ‘esclavo’ al ‘esclavizado’: un cambio de lenguaje por la dignidad histórica”.
En la Plaza de Belén, de La Habana Vieja, tuvo lugar el espacio donde especialistas analizaron el paso del término “esclavo” al de “esclavizado” como un cambio de lenguaje con profunda carga por la dignidad histórica.
Dicho encuentro reunió al historiador brasileño Rafael Domingos, a la socióloga cubana Mayra Espina y a Innaris Suárez, responsable de la comunidad Sant’Egidio en La Habana.
Espina, quien se especializa en temas de desigualdad, pobreza y políticas sociales, enfatizó en que ninguna persona nace esclava; «la esclavitud no es un destino ni una esencia»
Sobre la trascendencia de reconocer las historias y realidades de los individuos sometidos por siglos a esta condición reflexionó que las palabras construyen realidades, las solidifican y producen hechos los cuales se imbrican y configuran luego el relato histórico.
La cita se inscribe en las jornadas de conmemoraciones previas al Día Mundial de África (25 de mayo) y formó parte de un ciclo de diálogos sobre narrativas inclusivas, memoria histórica y lucha contra el racismo.
En declaraciones exclusivas a la Agencia Cubana de Noticias el historiador brasileño, vinculado a los estudios poscoloniales, afirmó que el debate sobre “esclavo” versus “esclavizado” no surgió en las universidades, sino en la propia lucha social.
Domingos valoró el encuentro con Mayra Espina como una oportunidad para mirar el pasado desde las luchas del presente y contribuir a un futuro distinto, a otras políticas de relacionamiento interracial.
El lenguaje no lo resuelve todo, pero nombrar con verdad es el primer paso para desmontar siglos de naturalización de la violencia, aclaró Domingos, aunque puntualizó que con esto no se pretende imponer un manual de comportamiento ni de perseguir a quien habla mal.
Innaris Suárez, responsable de la Comunidad Sant’Egidio en La Habana, trasladó el debate del plano teórico a la realidad histórica de la isla.
Recordó que Cuba fue, junto a Puerto Rico, uno de los últimos territorios de América en abolir la esclavitud, y que entre 1492 y 1870 llegaron a la isla un elevado número de africanos esclavizados.
El conversatorio evidenció que, aunque el lenguaje no resuelve por sí solo el racismo estructural, cambiarlo es un paso necesario para restaurar la dignidad histórica de quienes fueron sometidos a la esclavitud. (Texto y foto: ACN)
