El Parque de las Leyendas: Un regalo artístico para la ciudad

En el corazón de Camagüey, prácticamente a la entrada de la zona declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad por la UNESCO, se encuentra un espacio que conjuga arte, historia y tradición: el Parque de las Leyendas. Esta obra, concebida por el reconocido artista plástico Joel Jover Llenderroso en colaboración con la Oficina del Historiador de la Ciudad de Camagüey (OHCC), fue inaugurada como parte de las celebraciones por el 490 Aniversario de la Fundación de la Villa de Santa María del Puerto del Príncipe.

La idea surgió del propio Jover, quien consideró que sería «interesante tener un parque con las leyendas camagüeyanas, porque eso prácticamente nadie lo conoce y además sería una cosa didáctica, los niños podían ir allí y ver eso, aprender». El artista, conocido por mantenerse fiel a sus raíces provincianas a pesar de su proyección nacional e internacional, decidió trabajar con un material poco convencional en su obra pública: el ferrocemento.

«Yo no quería hacer un mural de cerámica, porque es lo que se hace usualmente en nuestra ciudad. Mi idea era hacer algo que perdurara en el tiempo, entonces decidí trabajar con concreto y cabillas, aunque nunca antes había trabajado con ese material», explicó Jover en una entrevista con la OHCC.

El proceso creativo implicó la realización de piezas de 50 por 50 centímetros que, ensambladas, conforman las figuras que narran las leyendas. El desafío cromático lo resolvió utilizando las distintas coloraciones del cemento: blanco, gris y cemento teñido de negro, manteniendo así la estética en blanco y negro característica de su obra.

Representa varias leyendas. El Aura Blanca, la más célebre de las leyendas camagüeyanas ocupa un lugar central en el mural. Esta historia, que mezcla lo real con lo legendario, se remonta a 1838, cuando falleció el padre Vicente de la Cruz Valencia, un religioso franciscano español que dedicó 25 años de su vida a los más necesitados de la ciudad.

El religioso había fundado el hospital leprosorio de San Lázaro, la iglesia del Carmen, una hospedería y la más importante alfarería de su época. Su muerte sumió en una profunda crisis económica a las instituciones benéficas que había creado. Según la tradición, cuando la situación era desesperada, apareció en el patio del asilo un aura completamente blanca que, a diferencia de sus congéneres de plumaje oscuro, se dejó capturar con facilidad.

Otra de las leyendas plasmadas en el mural narra la historia de los rabiosos y violentos asaltos que sufrían las mujeres en la antigua villa, hasta el punto de que la ciudad ganó fama por esta peligrosa costumbre. La leyenda relata las hazañas de algunos hombres que, valiéndose de su poder o astucia, se llevaban a las doncellas para casarse con ellas, en una práctica que mezclaba el amor, la violencia y las convenciones sociales de la época.

Completa el trío de leyendas principales del mural la historia de Dolores, un espectro o ánima en pena que, según la tradición oral, ronda las calles de la ciudad. Esta leyenda, como muchas otras de la tradición camagüeyana, forma parte del imaginario popular y del patrimonio inmaterial de la ciudad.

El Parque de las Leyendas no es solo una obra de arte monumental. Como concebido por Jover y sus colaboradores, es también un espacio educativo. Entre los pasillos, bancos y árboles que rodean el gran mural de 900 por 300 centímetros, se encuentran inscripciones en lozas cerámicas que contienen síntesis de cada leyenda, obra del poeta Roberto Méndez Martínez.

El proyecto fue asumido por la familia del artista, quienes trabajaron como «hormigas» para hacer realidad el sueño de Jover de «dejar un lugar además de hermoso, didáctico».

El parque, que ya ha celebrado varios aniversarios de su inauguración durante las Semanas de la Cultura camagüeyanas, enfrenta el desafío de mantener su esplendor con el paso del tiempo. Como señalan algunos vecinos, es necesario garantizar «atención permanente para asegurar su cuidado; así como la función sociocultural que tanto favorecen tales espacios».

Sin embargo, su presencia en el paisaje urbano camagüeyano sigue siendo un testimonio del talento de Jover y de la vitalidad de las tradiciones orales de esta ciudad, que gracias a este parque encuentran una forma de perpetuarse en la memoria colectiva de las nuevas generaciones. (Texto: Ana Laura Camacho La Rosa / Radio Cadena Agramonte)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *