La Habana, 21 jul.- Una de las fiestas tradicionales cubanas de mas destaque internacional lo constituyen hoy las Charangas del poblado de Bejucal, en Mayabeque, explosión de colorido y alegría.
Pese a las dificultades económicas de la isla, este tipo de fiesta se mantiene en la memoria y el registro de las tradiciones del país de ahí la relevancia de mencionarlas.
Bejucal constituye un poblado de la provincia de Mayabeque, en Cuba, con mucho colorido y conocido internacionalmente por sus Charangas, fiestas anuales, multicolores y de muy fuerte arraigo en la cultura de la Isla.
La localidad, ubicada a 20 kilómetros de la capital, repleta en cuanto a fantasía de diseñadores, pintores, músicos y otros artistas, en una competencia por hacer cada carroza y estrado lo mejor posible, siempre distintos.
Allí destacan la majestuosidad del Palacio de los marqueses de San Felipe y Santiago de Bejucal, la Plaza de Armas y la Iglesia Parroquial, escenarios fundamentales del desfile de la Charanga.
Como antecedentes, en ocasión de la Misa del Gallo, los católicos del lugar salían a las calles con sus hachones encendidos, matracas, caracoles y gaitas, cuando los esclavos celebraban a sus dioses de origen africano. Todo ello se fue transformando en una tradición para todos que se conserva hasta la actualidad.
Dicha fusión de personas de diferentes procedencias creó dos bandos, el azul y el rojo, donde el primero dominaba la Musicanga y el segundo Los Malayos. La Musicanga resultó el bando de los criollos, nativos, negros libertos y esclavos, mientras su rival nació para españoles e isleños.
La fiesta comenzaba con la misa del Aguinaldo y terminaba con la del Gallo el 24 de diciembre, comenzó a complacer a todos los pobladores y a generar una simbiosis de colores y música, donde las diferentes etnias africanas compartían con los españoles, hasta perpetuarse.
Devino entonces en fiesta callejera arropada por bebidas y comidas, vistosas carrozas que en estos momentos pueden alcanzar hasta 23 metros de altura y su confección, tanto de uno como otro bando, resulta la competencia principal. Entonces crearon sus símbolos, como el Alacrán para el bando azul y el Gallo para el rojo.
A inicios de 1902 aparecieron las primeras carrozas de estas fiestas con armazones de madera, incluidos tambores y ritmos cubanos como el son y la rumba, y luego se cambiaron los nombres hasta pasar por La Ceiba de Plata, el azul, y la Espina de Oro, el rojo.
Para 1912 se incorpora el personaje de la Macorina, un hombre disfrazado de mujer con grandes glúteos y pechos que aparece con sugerentes bailes, en alusión a una canción cubana que recuerda la existencia de una mujer con ese nombre.
Otro detalle significativo está en los Tambores de Bejucal, conjunto que surgió al calor de las fiestas y actualmente es el acompañamiento de la comparsa Los Guaracheros de Regla, de reconocida fama en la capital cubana y el mundo.
San Felipe de Bejucal constituye Ciudad cabecera del municipio integrada por sus cuatro barrios urbanos. Fue fundada en 1713. Está situada en la falda meridional de la Sierra de Bejucal y al pie de otras lomas más bajas enlazadas con ésta. (PL) (Foto: Tomada de Internet)
