Ciudad del Vaticano, 11 ago.- Las monjas brigidinas mantienen hoy vivo el recuerdo agradecido del líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro, expresó la madre Elisa Famiglietti en una entrevista concedida a Prensa Latina.
La madre Elisa evocó con emoción los gestos de cercanía de Fidel que posibilitaron la apertura en La Habana, en marzo de 2003, de un convento de la Orden del Santísimo Salvador de Santa Brígida (Brigidinas), en un inmueble del centro histórico de esa urbe cedido por el gobierno cubano, que dio inicio a la presencia de las monjas de la orden en el país caribeño.
Ella narró el origen de esa iniciativa durante una visita a México del Comandante en jefe Fidel Castro, en diciembre del año 2000, cuando por intermedio de altas autoridades religiosas del país de los aztecas conoció a la madre Tekla Famiglietti, Abadesa General de las Brigidinas.
A partir de ese momento, según dijo, surgió una estrecha amistad, basada en ideas comunes a favor del bien de la humanidad, de la paz, de la lucha a favor de los más humildes, y Fidel abrazó el propósito de albergar en Cuba a esa orden monacal, una idea también acogida de manera muy positiva por el papa San Juan Pablo II.
En interés de ese propósito, de mayo de 2001 a noviembre de 2002 la madre Tekla realizó cuatro viajes al país antillano, acompañada en cada ocasión por la madre Elisa, vicaria general de la orden, testigo de hechos de particular significado como la donación por Fidel de dos rosarios de su madre, Lina Ruz.
Ambas reliquias se guardan como sagrados tesoros en ese convento, junto a documentos y fotografías que evocan los encuentros e intercambios con el líder revolucionario, quien dedicó particular atención a la materialización de ese proyecto que vio la luz el 8 de marzo de 2003.
Un álbum recoge las imágenes de la inauguración del convento de las monjas brigidinas, en ocasión del Día Internacional de la Mujer, a cinco años de la histórica visita a Cuba del papa Juan Pablo II a Cuba, quien envió un mensaje de saludo y agradecimiento por la apertura de la nueva sede de una comunidad religiosa católica.
Ese día, con posterioridad al acto inaugural, en una ceremonia efectuada en el Palacio de la Revolución de La Habana, la abadesa general de la congregación, entregó a Fidel la Cruz Ecuménica con Estrella de Comendador, la medalla honorífica y la Orden Mayor de Santa Brígida.
A su vez, la abadesa recibió la Orden Félix Varela, la condecoración más alta que entrega el Consejo de Estado de Cuba en el sector de la cultura y la educación, la cual lleva el nombre del sacerdote, maestro, filósofo y político independentista del siglo XIX.
Entre los textos que guardan las brigidinas se encuentran los discursos pronunciados en esa ocasión por la madre Tekla y por Fidel, de un profundo contenido humano, según expresó la madre Elisa.
“Me es importante subrayar que sin la ayuda y la generosidad del Comandante Fidel Castro hoy no estaríamos aquí para inaugurar esta Casa nuestra”, expresó entonces la Abadesa General.
“Nos ha mostrado una extraordinaria generosidad haciéndonos la donación de este complejo inmobiliario, que ya en el pasado ha sido utilizado como Convento, y también un terreno donde poder construir la Casa para las obras apostólicas de nuestra Orden, y para hacer un Centro de espiritualidad, caridad y promoción ecuménica, añadió.
“Querido Comandante Fidel Castro, esta es también su Casa, en la cual las Hijas de Santa Brígida oran por Usted, por su país y para que todo aquello que su corazón desea por el bien de este nobilísimo pueblo pueda realizarse, con la intercesión de la Virgen de la Caridad y de Santa Brígida” reafirmó la madre Tekla.
Durante su intervención, Fidel señaló que “no estamos inaugurando una escuela, un centro de salud, una fábrica, un hotel ni ninguno de los miles de proyectos sociales y económicos implementados por la Revolución, sino la sede de una institución religiosa noble, simbólica y prestigiosa”.
Apuntó además que “en este sencillo acto, que tiene lugar en un momento crucial para la humanidad, me complace expresar mi gratitud por la labor humanitaria de las madres y hermanas de numerosas órdenes de diferentes confesiones religiosas, que dedican sus vidas a aliviar el sufrimiento y el dolor de tantas personas necesitadas”.
Se trata, según dijo, de “una labor que hemos elogiado públicamente en más de una ocasión con absoluta sinceridad” y añadió que “deseo rendir un respetuoso homenaje a todas las iglesias y líderes religiosos del mundo que hoy se oponen a la guerra y luchan por la paz.
“Deseo que este lugar sea un ejemplo de espíritu ecuménico, tanto religioso como político”, aseveró y enfatizó que “las creencias y motivaciones religiosas de miles de millones de personas no deben ni pueden cambiarse”, pero “la intransigencia y el odio entre individuos y pueblos pueden y deben erradicarse”.
“Quienes rechacen esta alternativa estarían negando la condición humana de nuestra especie”, remarcó el líder cubano en sus palabras pronunciadas hace más de 23 años, y que hoy cobran particular vigencia y significado, ante los graves problemas que enfrenta la humanidad.
Fidel reconoció entonces que “merece un respeto especial, compartido sin duda por muchos creyentes de otras religiones, el enorme e incansable esfuerzo por la paz emprendido por el papa Juan Pablo II, a pesar de sus dificultades físicas y de salud”.
Resaltó en particular el “sincero empeño” del sumo pontífice “por evitar una guerra en Medio Oriente, cuyas consecuencias humanas, políticas y económicas para el mundo podrían ser desastrosas”.
El Comandante en Jefe Fidel Castro concluyó aquel discurso con la convicción de que “un mundo de paz y justicia es posible” e insistió en que “esto es lo que hoy intentamos demostrar”.
La madre Elisa, al final de la entrevista, expresó la solidaridad con el pueblo cubano que enfrenta el recrudecimiento del bloqueo de Estados Unidos, y recordó el legado de Fidel, en el centenario de su natalicio, el 13 de agosto de 2026, al señalar que, en plena coincidencia con sus ideas “las brigidinas oran cada día por la paz y por un mundo mejor”. (Texto y foto: PL)
