Reinicia la formación médica en Camagüey

Camagüey, 1ro sep.- Las batas blancas vuelven a llenar los pasillos de la Universidad de Ciencias Médicas de Camagüey «Carlos J. Finlay». El curso escolar 2026-2027 comenzó hoy en la provincia, y con él se reactiva una maquinaria docente que no conoce pausas desde hace más de medio siglo.

Los cimientos de la docencia médica en Camagüey se establecieron en 1968, cuando el Hospital Provincial Manuel Ascunce Domenech adaptó espacios en su sótano para habilitar las primeras aulas y un laboratorio docente. Doce años después, en 1980, aquel esfuerzo germinal se convirtió en la universidad que hoy lleva el nombre de uno de los grandes precursores de la medicina moderna. Desde entonces, el centro ha gozado de un prestigio internacional, y no hay mejor prueba de ello que la diversidad de su claustro estudiantil.

Hasta la fecha, la institución acumula más de 26 mil profesionales graduados en las diferentes especialidades de la salud. En en sus aulas han coexististido cerca de 2 mil jóvenes provenientes de más de 50 nacionalidades, un dato que confirma el prestigio acumulado y la confianza depositada por otros pueblos en el modelo formativo cubano. La estructura académica se sostiene sobre tres facultades. Medicina, Estomatología y Tecnologías de la Salud. A ellas se suma la filial del municipio de Nuevitas, que extiende el alcance docente hacia el norte de la provincia.

Para ningún cubano es un secreto que la contemporaneidad impone condiciones adversas a las perspectivas juveniles de estudios universitarios. No se trata únicamente de carencias económicas o de las limitaciones energéticas que afectan el día a día. Existe, además, un fenómeno más sutil y quizás más peligroso. Se extiende entre los jóvenes una suerte de irresponsabilidad social respecto al fomento del intelecto y la cultura, como si se hubiera naturalizado la idea de que sin el saber se puede establecer una base material sólida. Esa fractura en el tejido social es, sin duda, un lastre que la educación superior está llamada a combatir, aunque este combate se libra en condiciones de franca desventaja.

Las carreras de Ciencias Médicas siempre han acogido un número significativo de aspirantes. La vocación de servicio y el prestigio social de la profesión mantienen viva la demanda. Pero la realidad es tozuda, son pocos los que realmente consiguen atravesar el umbral final y obtener el título.
La medicina exige rigor, concentración, autopreparación máxima y mucha disciplina en la constancia del estudio. Con la inteligencia no basta.

Hoy, en el arranque de este nuevo curso, las autoridades docentes y el claustro tienen sobre sus hombros la responsabilidad de preservar la calidad de la enseñanza sin ignorar el contexto. La formación en escenarios asistenciales, la vinculación temprana con la Atención Primaria de Salud y la apuesta por la descentralización territorial son las principales vías escogidas para mantener el pulso académico. Pero todas ellas dependen, en última instancia, de la voluntad de los jóvenes que hoy cruzan las puertas de la universidad.

El curso 2026-2027 no será un año sencillo. No lo ha sido ninguno en los últimos tiempos. Aún así, Camagüey tiene la ventaja de saberse imperiosa en la excelente formación histórica de sus médicos, estomatólogos y tecnólogos de la salud. (Texto y Fotos: Chelsea Martínez/ Radio Cadena Agramonte)

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