Historia, compromiso y amor: el legado educativo de la profe Clara

Florida, Camagüey, 14 sep.- En la memoria de varias generaciones de floridanos, el nombre de Clara Elena Mora no aparece únicamente asociado a las fechas, los acontecimientos y los personajes de la Historia. Para muchos de sus antiguos alumnos, la profesora Clara es, sobre todo, una voz, una mirada atenta y una manera particular de convertir cada clase en un encuentro con el pasado y con la vida.

Conocida cariñosamente como la profe Clara, su trayectoria constituye uno de los testimonios más valiosos de la pedagogía en Florida. Durante más de 48 años ha permanecido vinculada a la docencia, movida por una vocación que nació en medio de los grandes cambios sociales vividos por Cuba y que, con el paso del tiempo, se transformó en una forma de entender la existencia.

Su incorporación al magisterio ocurrió tras el triunfo de la Revolución, en un momento en que el país enfrentaba el desafío de garantizar la continuidad de la enseñanza. Muchos profesores habían abandonado las aulas y las escuelas necesitaban con urgencia manos dispuestas a enseñar. Fue entonces cuando Clara Elena Mora comprendió que su lugar estaba frente a un grupo de estudiantes.

Se sumó al movimiento de profesores emergentes, integrado por jóvenes que asumieron la responsabilidad de apoyar el proceso revolucionario y contribuir a la educación, aun cuando todavía no contaban con la formación formal de un pedagogo. Aquella decisión, nacida de la voluntad de servir, marcaría para siempre su vida profesional.

Desde entonces, las aulas se convirtieron en su espacio natural. En la enseñanza secundaria y preuniversitaria impartió Historia, una asignatura que en sus manos dejaba de ser una sucesión de fechas para convertirse en una herramienta de comprensión, análisis y pensamiento crítico. Cada acontecimiento histórico encontraba una conexión con el presente; cada lección abría la posibilidad de entender mejor la sociedad y sus desafíos.

Por sus clases pasaron varias generaciones de estudiantes. Algunos quizá no recuerden todos los contenidos aprendidos, pero difícilmente olviden la pasión con que la profesora Clara explicaba, la exigencia acompañada de afecto y la confianza que depositaba en sus alumnos.

La jubilación no significó para ella un alejamiento definitivo de la enseñanza. Desde hace algunos años, reincorporada a la vida laboral, se desempeña como profesora de Historia del Mundo Contemporáneo en el Centro Unificado de Adultos Camilo Cienfuegos, del territorio. Allí continúa compartiendo conocimientos y experiencias con estudiantes que encuentran en ella no solo a una docente, sino también a una mujer cuya vida ha estado estrechamente ligada al compromiso con la educación.

En cada jornada, Clara Elena Mora vuelve a confirmar que enseñar no consiste únicamente en transmitir información. También significa escuchar, orientar, acompañar y formar seres humanos capaces de interpretar su realidad. Su labor se sostiene en la paciencia, la responsabilidad y el convencimiento de que toda persona puede aprender cuando encuentra un educador dispuesto a guiarla.

La historia de la profe Clara es, al mismo tiempo, una historia personal y colectiva. En ella se reflejan los educadores cubanos que asumieron la tarea de enseñar en momentos difíciles, que aprendieron mientras enseñaban y que hicieron de la vocación una práctica cotidiana.

Más de cuatro décadas después de aquella primera decisión, Clara Elena Mora continúa frente a sus estudiantes. Su presencia en el aula confirma que la verdadera enseñanza no termina cuando concluye una clase. Permanece en la memoria, en las preguntas que despierta y en las huellas que deja.

Porque hay profesores que explican la Historia, y hay otros que, con su ejemplo, terminan formando parte de ella. La profe Clara pertenece a estos últimos. (Texto y foto: Radio Florida)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *